Hoy toca de esa, Germán.

03/09/2010

Ayer nos asaltó una noticia triste. Habrá sucedido casi al terminar mi jornada laboral, sin embargo no supe nada hasta que, habiendo llegado a mi casa, dispuesto cómodamente en el sofá, sonó mi teléfono celular. -¿Quién crees que se murió? – me preguntaba súbitamente y sin saludarme un Marcos de voz triste, -¿Quién?- pregunté yo como quien no quiere recibir respuesta, después de todo nunca me ha sido fácil recibir noticias avisando la partida de alguien, – Germán Dehesa-, respondió Marcos. “Maldita sea”, pensé. Hablamos unos minutos sobre ello, lamentándonos, después sólo colgamos.

Germán Dehesa nos acompañó con su inagotable agudeza durante largos años. Si bien, no tuve la oportunidad de leerlo a diario, siempre que lo hice tuve la certeza de que detrás de su columna, La Gaceta del Angel, estaba Germán, cual ángel de la guarda de prominentes orejas y escaso cabello, ocupado en compartir su particular y siempre atinada visión de la realidad mexicana, y haciendo con fuerza lo propio para evitar que a este país se lo cargara el demonio (o Montiel, o Elba Esther, que son para acabar pronto, la misma cosa), comprometido siempre con aquellas causas que requerían la atención y la suma de todos.

Pero nadie es eterno, como bien lo sabía Germán cuando apenas el 25 de Agosto pasado, en su columna, nos hizo saber que estaba enfermo de cáncer y que le quedaba ya poco tiempo de vida. Tal vez no pensó que era en realidad muy poco tiempo el que le quedaba, tan poco, que apenas una semana después de tan triste confesión, estaría despidiéndose definitivamente de su casa de piedra y flores, y así de todos nosotros.

Por lo pronto acá nos quedamos un rato más, mientras se pueda. Seguramente en ausencia de Germán tendremos que ser muchos los mexicanos que continuemos haciendo esa pregunta que él lanzó incansablemente al final de cada una de sus columnas. Hoy toca de esa, querido Germán.

¿QUÉ TAL DURMIÓ? MDCCCXCIII (1893)

MONTIEL

 

 

La autopista del Sur, reflejos de Cortázar en China

30/08/2010

Hace muchos años leí “La autopista del sur”, de Julio Cortázar, que forma parte de su libro de cuentos “Todos los fuegos el fuego”, publicado en 1966. Recuerdo ese cuento como si lo hubiera leído hace unos días: esa historia de un colosal embotellamiento en la autopista que desde el sur llegaba a París (supongo que es la actual A6), en donde el ingeniero del Peugeot 404, la muchacha del Dauphine, las monjas del 2HP, los antipáticos chicos del Simca, entre muchos otros, tejen lo que pareciera una fantástica historia  durante la espera en los largos días que aquel embotellamiento genera y que les obliga a resolver situaciones caóticas, entre las que están organizar el surtimiento de alimentos organizando expediciones de exploración o siendo víctimas del abuso de los lugareños quienes aprovechan la vulnerable situación de quienes no pueden hacer avanzar sus vehículos por lentos y largos días, la creación de grupos o clanes, como pequeñas colonias encargadas de la supervivencia de aquellos a quienes agrupan, y las luchas que se generan entre ellas, así como muchas otras que sólo la imaginación cortazariana nos podría haber regalado.

Sin embargo, la semana pasada, experimenté una maravillosa alegría de cronopio, cosa rara siendo yo un perfecto fama, cuando el reconocido fotoperiodista mexicano, Ulises Castellanos, compartió una nota de la agencia AP con el siguiente título: “Colosal embotellamiento en China podría durar semanas” (haga click en la liga anterior para leerla). Si bien no era Francia, la similitud y los detalles paralelos de ambas historias me dejó felizmente atónito: evidencia de la “otredad” que se expresa en lo que los famas llamamos realidad.  Estoy seguro que Julio hubiera estado bailando tregua y bailando catala de haber leído esta nota de AP, más aún, al darse cuenta de que el enorme embotellamiento de 100km que inició hace unas 3 semanas  en China había tomado lugar también en un mes de Agosto, tal y como sucede en su cuento…

“…Tal vez el soldado consiguiera una ración de agua, que había escaseado en las últimas horas; de todos modos se podía contar con Porsche, siempre que se le pagara el precio que pedía. Y en la antena de la radio flotaba locamente la bandera con la cruz roja, y se corría a ochenta kilómetros por hora hacia las luces que crecían poco a poco, sin que ya se supiera bien por qué tanto apuro, por qué esa carrera en la noche entre autos desconocidos donde nadie sabía nada de los otros, donde todo el mundo miraba fijamente hacia adelante, exclusivamente hacia adelante.” (fragmento final de “La autopista del sur”, Julio Cortázar).


La Canción del Tricentenario

21/08/2010

Uno se imagina que con motivo de una celebración tan importante como el bicentenario del inicio de la guerra de Independencia de México, el cuidado de lo que podríamos llamar los contenidos para las diferentes actividades a realizarse en el marco de estos festejos tendría que ser enorme por lo que el hecho conmemorativo significa y por la cantidad de recursos que han sido asignados para su realización. Apenas ayer se dio a conocer la denominada Canción del Bicentenario, que lleva por título “El futuro es milenario”, escrita por el compositor Jaime López en colaboración con Alex Syntek e interpretada por éste último. Después de escucharla me queda claro que la idea de ambos compositores al hacerla era la de una canción de una extrema sencillez, con la idea, seguramente, de su masificación. Aunque no puedo decir que sea una mala canción (si es que no me equivoco en lo que el objetivo de los compositores fue al escribira), sí creo que está lejos de ser un trabajo que represente la mejor canción que se hace hoy en este país, y aquí es donde creo que quienes fueron los responsables de buscar cantautores y una canción para los festejos del bicentenario fallaron, sin mencionar que estoy en total desacuerdo en sacrificar el contenido de las cosas como condición necesaria para su amplia difusión.

Por esa razón, dispongo unos minutos para hacer un brevísimo inventario, sin un orden especial y seguramente sin mencionar a muchos  otros más, de quienes a mi parecer serían dignos representantes, o lo habrían sido, de escribir una canción de un contenido realmente acorde a la mejor canción que se escribe hoy en México, aunque queden como meras sugerencias para el Tricententario (atención organizadores del futuro: habría que hacer el encargo de las canciones desde ahora, porque no les puedo asegurar que quienes están en esta lista sigan aún en el planeta para el año 2110):

David Haro – Veracruz

Mauricio Díaz Fernández – Veracruz

Rafael Mendoza – Distrito Federal

Marcial Alejandro (q.e.p.d) – Distrito Federal

Darío Parga – San Luis Potosí

Yahir Durán – Sinaloa

Miguel Angel Mauríes – San Luis Potosí

David Aguilar – Sinaloa

David Soráis – San Luis Potosí

Francisco Barrios – Chihuahua

Epílogo 1 (sarcástico, sí):
Y como en gustos se rompen géneros, espero nomás que para dentro de 100 años la cumbia y el reguetón hayan desaparecido de la faz de la tierra, no vayan los organizadores de los festejos del Tricententario a pensar que nos gustaban tan maravillosos y ricos géneros musicales y los incluyan dentro la posible selección para la “Canción del Tricentenario”.

Epílogo 2 (este sí es en serio):

Pero de aquí a que pasen 100 años más, vengan las canciones de estos maestros mexicanos arriba citados, y de los que se vayan sumando (se aceptan sugerencias, por supuesto).

Derechos para las familias homoparentales

18/08/2010

El 16 de Agosto de 2010 es un día que seguramente será recordado en México. Se trata del día en que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ha declarado constitucional el que parejas homoparentales (del mismo sexo) puedan adoptar niños. A finales de 2009 se declaró también la constitucionalidad del matrimonio entre personas del mismo sexo, por lo que la declaratoria del día de hoy viene a completar su derecho a formar familias que contarán con pleno reconocimiento legal.

Dentro de algunos sectores sociales este hecho representa una afrenta y un atentado contra la llamada institución familiar, dado que bajo su perspectiva el que existan familias formadas por personas del mismo sexo y con la posibilidad de adoptar hijos constituye un acto contra natura, ergo, también les parece impensable además que los derechos de estas familias cuenten con reconocimiento legal.  Aunque respeto este tipo de opiniones, yo considero que dotar de derechos a las familias  homoparentales viene en realidad a fortalecer los derechos de una sociedad que es plural, al promover la igualdad de derechos entre los individuos que la conforman, sin distingo de su orientación sexual.

El debate también incluyó los derechos de los niños adoptados, y en gran parte los detractores de esta ley argumentan que éstos tienen el derecho a tener un padre y una madre, porque, nuevamente, “eso es lo natural”, así como que la condición de tener padres del mismo sexo causaría al niño daños psicológicos. Pero como lo han determinado los ministros de la corte, un niño tiene el derecho de tener padres, es decir, alguien que les ame, les cuide, así como quien les brinde las oportunidades adecuadas para su desarrollo, siendo la orientación sexual de los padres un factor irrelevante a la hora de buscar el bienestar de un niño, además de que la discusión sobre si el hecho es natural o no, carece de todo fundamento racional, pues querría decir que los niños que por alguna circunstancia se crían por ejemplo bajo la tutela de una madre soltera, con la abuela, o en cualquier otra condición diferente a tener un padre y una madre, serían criados en condiciones antinaturales. De la misma manera, nada garantiza que un niño con padre y madre, ambos heterosexuales, tenga un desarrollo adecuado y armónico, ya que esto no es una simple cuestión de género, sino que tiene que ver con complejísimos procesos en donde juegan una inmensidad de factores que nuestros amigos psicólogos podrían explicarnos con lujo de detalle.

Otro de los argumentos expresados por quienes no están de acuerdo con esta nueva ley es acerca de la supuesta propensión de las personas homosexuales hacia al abuso sexual de niños. Sin embargo no existen datos que soporten tal argumentación. La periodista Lydia Cacho, a través de sus investigaciones sobre el tema, detalla que del total de personas procesadas y encarceladas por abuso sexual de menores en México, aproximadamente el 80% de éstas son heterosexuales y el resto homosexuales. Saque usted sus conclusiones.

En suma, y en lo personal, celebro este paso que la sociedad mexicana ha dado en pro de la igualdad de derechos dentro de una sociedad libre y plural, y considero que apostar en los hechos por dotar sin distingo a todos los mexicanos de los mismos derechos no es una aberración, como algunos han dicho, sino un importantísimo y necesario acierto.

David Haro y el final de todos los desiertos

15/08/2010

Recorremos un páramo bajo un ardiente sol que nos consume poco a poco. Nuestros pies torpemente tropiezan con las enormes grietas abiertas infinitamente ante nosotros y una sed despiadada nos arrebata la conciencia con cada gota de sudor que derramamos. Largo desierto, irremediable suplicio. Pero es el humeante horizonte que empieza a traernos visiones esperanzadoras, tal vez espejismos, pensamos; un remoto oasis que parece unir la tierra con el cielo, ¿será ese el lugar que al fin buscábamos? Pero es la confusión creada por nuestra irremediable sed y el infinito cansancio que trae la desesperanza lo que nos empuja a pensar que aquella hermosa visión es simplemente pura irrealidad.

Fue así, cual intempestivo oasis, que irrumpió David Haro ante nuestras atónitas miradas e incrédulos oídos, al presentarse a finales de Julio pasado en ésta nuestra sedienta ciudad. Si tuviera que describir en una sola palabra este feliz concierto, ésta sería “asombro”. La maestría de David para usar la palabra en cada una de sus canciones no puede compararse con nada conocido, como tampoco aquello que nos hizo sentir a quienes compartíamos con él aquellas horas. El mismo Jaime Sabines quedó prendado del talento de este veracruzano bendito cuando tiempo atrás tuvo la oportunidad de conocer la manera en que David mezclaba su esencia jarocha (ese mágico mundo en donde habita la abundancia, la generosidad, el ingenio, la alegría, el erotismo, la naturaleza sin tapujos ni falsos pudores), para musicalizar y dotar de insospechada vida a algunos de sus poemas (“Aguamarina, la ingrata piedra que no mata…”).

Sedientos habitantes del altiplano mexicano, abrevamos en las canciones de David hasta saciarnos, sólo hasta caer en cuenta de que ese lugar que pensábamos en el lejano horizonte, ahí donde se juntaban la tierra y el cielo, estaba ante nosotros, sonriendo, cantando, cerrando las resecas grietas de un desierto que terminamos por olvidar.

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Falsa identidad

14/07/2010

No voy a hablar sobre robo o usurpación de identidad por medios de sofisticadas falsificaciones. Tampoco voy a referirme al arte de la actuación bajo el título de este escrito. No. Más bien voy a hablar sobre ese falso sentimiento de identidad que es generado y alimentado ex profeso alrededor del más popular de los deportes en México: el futbol. Pero primero quiero aclarar que no tengo nada en contra del futbol, es un deporte que requiere de una inmensa habilidad física y mental para lograr ser exitoso practicándolo, lo que reconozco de forma tal que nunca he sido ajeno a disfrutar viendo las hazañas que algunos genios de este deporte tienen la maravillosa osadía de llevar a cabo. Tampoco tengo nada en contra de quienes se ganan la vida haciendo del futbol un negocio, sobre todo sabiendo de las gigantescas ganancias que este deporte deja en un país como el nuestro, el cual bien llevado es sin duda una mina de oro. Lo que sí repruebo de manera absoluta es que en México se pretenda colgarle a este deporte el atributo de ser algo así como un símbolo de nacionalidad. Esto, sin exagerar, me parece un tristísimo error por el engaño que representa, y sin embargo es utilizado hasta el cansancio en cualquier lado, desde las televisoras hasta la enormidad de productos que en estas fechas inundaron el mercado mostrándonos a un “Tri” alrededor del cual todos los mexicanos teníamos que estar unidos.

Pero me explico. Querer darle al “fut” ese carácter de quasi-símbolo patrio no es para mí sino muestra de la depauperación y de la vanalización que la tan necesaria unidad nacional ha sufrido. Tal vez no lo sería si existiera una clara idea de lo que ser mexicano significa, pero lo es dado que difícilmente la sociedad mexicana sabe o le interesa tal concepto, y ser mexicano es en el mejor de los casos un concepto circunscrito en lo territorial, un concepto inmediato y presente, sin una clara y real idea del pasado común y del futuro que deberíamos estar construyendo. De por sí nuestra mal entendida identidad está plagada de mentiras, de imprecisiones y de ideas errónas, empezando por las históricas, que nos han llevado a construir una idea de mexicanidad basada, por ejemplo, en la santificación de los denominados héroes patrios y en la satanización de su contraparte, los villanos innombrables de la historia nacional, cuando la identidad de un país debería estar mínimamente asentada en el justo entendimiento de los hechos y de los personajes que hicieron su historia, cosa que la historia oficial emanada del sistema de educación priista nunca procuró. Pero esta vanalización de lo que ser mexicano significa no sólo tiene una expresión errónea desde el punto de vista histórico, también tiene su reflejo en la absoluta falta de claridad sobre lo que el futuro de México debería significar, esa idea de lo que ser mexicano debería representar para las generaciones venideras.

Por esta razón, y por el hecho de que la creación de una identidad y una unidad nacional es algo que creo necesario para afrontar los problemas que aquejan a este país, de manera que su solución signifique una solución para todos, es por eso que considero que antes de “ponernos la camiseta del Tri” deberíamos “ponernos muchas otras camisetas” que nos lleven a transitar a una realidad distinta, en donde ser mexicano signifique estar comprometido con transformar a este país, en donde ser mexicano sea más que sólo acordarse de serlo cuando el árbitro pita el inicio de un partido de nuestra querida Selección.

Confusiones aparte, cosa muy distinta es apasionarse viendo un partido de la selección mexicana (o de cualquier otro equipo que a uno le guste), desgañitarse hasta quedar afónico, celebrar con quien uno quiera y pasarse un excelente rato. Mejor aún todavía el conocer las entrañas de este deporte, su historia, sus leyendas. Y aquí sí, recomiendo para una lectura maravillosa sobre el futbol, la serie de escritos bajo el nombre “Jugadas de Pared”, que fueron sostenidos alternadamente entre el escritor mexicano Juan Villoro y por el argentino Martín Caparrós en Letras Libres durante la pasada copa del mundo, joyas sobre este deporte en lo que considero su justa e inteligente dimensión.

foto: humbertoadriano

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1a tarea Proyecto 500 sobre 500: Diputado Juan Pablo Escobar Martínez

26/05/2010

Como les he contado antes, hace algunos meses decidí sumarme al Proyecto 500 sobre 500 para dar seguimiento al trabajo legistlativo del Congreso de la Unión, y bajo el cual decidí seguir el trabajo del Diputado Federal por el 6° distrito Juan Pablo Escobar Martínez. En unos días más concluirá el tiempo para completar lo que se planteó como la primera tarea del proyecto, que consistía en solicitar al diputado elegido la siguiente información, relacionada con atención la atención ciudadana:

a) ¿A cuánto asciende el presupuesto que tiene el diputado asignado para atención ciudadana?

b) ¿Cómo ha utilizado el diputado este presupuesto desde que tomó posesión?

Pero antes de compartirles la información que recibí, quisiera contarles cómo se dieron las cosas desde el inicio del proyecto. Después de decidir sumarme al proyecto a mediados de Marzo pasado, inicié mi contacto vía correo electrónico con el diputado para presentarme y presentarle el proyecto, recibiendo respuesta apenas un día después a través del personal que labora en su Oficina de Enlace. Esto de inicio me causó una buena impresión, pues en ese momento no sabía bien a bien qué esperar ni tampoco si el diputado iba a estar dispuesto a proporcionarme la información que bajo el proyecto fuera a ir solicitando.

En los días siguientes, la Coordinadora de la Oficina de Enlace de Juan Pablo Escobar, Alexandra Daniela Cid González, me informó que el diputado estaba interesado en concertar una cita con el fin de atenderme personalmente y con la idea de poder proporcionarme información más amplia sobre su trabajo legislativo, sobre los temas que ha atendido y los que se encontraba trabajando actualmente, además de la información que yo había solicitado previamente. Fue así que, después de conciliar agendas, acordamos reunirnos en su Oficina de Enlace el 17 de Abril, la semana siguiente al regreso de Juan Pablo de Panamá, dada su participación en el Parlamento Latinoamericano (Parlatino), organismo que tiene entre sus propósitos la integración política y económica de América Latina, y ante el cual Juan Pablo funge como representante legislativo de México.

Así pues llegó el 17 de Abril. Llegué a la Oficina de Enlace a las 10 a.m. y fui recibido por Daniela Cid y por el equipo responsable localmente de las tareas de atención ciudadana del diputado. En primera instancia pude confirmar lo que a través del correo electrónico y el teléfono había percibido en nuestros contactos previos, a saber, un trato cordial y respetuoso por parte del personal de la Oficina de Enlace y un interés por recibir a un ciudadano a su vez interesado en conocer los detalles del trabajo legislativo de Juan Pablo. Para iniciar la reunión, Daniela me presentó el informe detallado de trabajo de los primeros meses de gestión, el cual por cierto Juan Pablo presentaría a los medios en días posteriores. Tuve primicia. A los pocos minutos llegó Juan Pablo, quien por cierto venía ya de otra reunión con varios alcaldes, y quien después de presentarnos se dio a la tarea de hacer un resumen de lo que en estos meses ha sido su trabajo en el Congreso de la Unión, así como su trabajo a nivel de su distrito con el apoyo también del personal de enlace. Por mi parte hice una exposición de los alcances del Proyecto 500 sobre 500 y la naturaleza de mi interés en el mismo, dada principalmente la oportunidad de implicación ciudadana que representa, y para lo cual Juan Pablo se comprometió a proveerme de la información que yo fuera solicitando, e incluso relató sobre otras experiencias de acompañamiento ciudadano que tuvo cuando fue diputado local. Dimos terminada la reunión dos horas después de haberla iniciado, durante la cual revisamos, entre otras cosas, la información que yo había solicitado inicialmente, así como también tuvimos la oportunidad de platicar e intercambiar impresiones sobre diversos temas relacionados con la gestión legislativa, el involucramiento de los ciudadanos, entre otros, para finalmente acordar en seguir trabajando con el Proyecto 500 sobre 500 en cuanto nuevas solicitudes de información se fueran generando.

Finalmente en esta liga está la información que recibí por escrito, como respuesta a la primera solicitud de información hecha al Dip. Juan Pablo Escobar Martínez, sobre su presupuesto para atención ciudadana y el uso del mismo. Esta información está ya a disposición de cualquier persona en la página del Proyecto 500 sobre 500. En los próximos días estará por salir la segunda tarea del proyecto, la cual en su momento espero estar reportando por aquí, apostando por abonar en el camino de la tan necesaria transparencia del quehacer político en nuestro país.

DHP / 500 sobre 500

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Madurez social = transformación y futuro

25/05/2010

La inmensa masa terrestre continúa sobre su incansable giro cotidiano. En sus entrañas atestiguamos el transcurrir de un tiempo que no termina de regalarnos la verdadera madurez, esa que debiera significar transformaciones verdaderas y profundas para el bienestar y el desarrollo de las sociedades. Pareciera a veces que todo en el universo se mueve, menos nosotros, ensimismados desde nuestro origen inmemorial en nuestros propios e inmediatos pasos, dejando en manos del olvido todo aquello que da forma y sustancia al camino que venimos recorriendo. Pero, ¿quién sabe a ciencia cierta de la mano de qué viene dicha madurez?, ¿quién que siendo testigo de la evolución del hombre y del balance que ésta ha ido arrojando hasta el día de hoy conoce esa respuesta?

Desde sus inicios, la sociedad mexicana no ha dejado de estar nunca ante constantes encrucijadas, y hoy no es la excepción. A 200 años del inicio de la guerra de independencia, persisten en este país los contrastes abismales que nos separan a unos mexicanos de otros, que nos han convertido hasta cierta medida en un país de extraños, en un país en donde es prácticamente imposible hablar de unidad nacional, y esto por la sencilla razón de que no existe un proyecto de nación, una visión alrededor de la cual los mexicanos nos identifiquemos y por la cual trabajemos arduamente como sociedad; seguimos siendo un país lleno de islas (excepto cuando juega el Tri, lamentablemente, y habría que ver).

Hace una semana, al visitar la solitaria tumba de Don Porfirio Díaz en el tranquilo cementerio de Montparnasse de París, me di cuenta que hace ya más de 100 años que este país no ha tenido la capacidad de construir un proyecto claro de nación, ya que, con sus virtudes y defectos, fue el de  Díaz el último gran proyecto nacional que este país vio y experimentó, con una trascendencia que rebasó generaciones. A la distancia, y dejando a un lado los fanatismos postrevolucionarios, es más fácil ver que muchos de aquellos hombres que vivieron y lucharon durante el siglo XIX tuvieron una visión mucho más clara del México que querían, de la mano de una determinación inmensa, la que les permitió crear transformaciones sobre las cuales esta nación ha ido, para bien o mal, creciendo.

Pero hoy somos nosotros, la sociedad mexicana, los responsables de que este país tenga un proyecto claro de futuro, y esa visión no está en ningún otro lado más que entre los mismos ciudadanos, aquellos que saben que este es un tiempo de definiciones y que estén así mismo dispuestos a asumir la enorme responsabilidad que tienen de cara al futuro. ¿No dicen que el maná no cae del cielo?, mucho menos entonces caerá de los partidos políticos, de las cámaras, y probablemente tampoco del poder político en cualesquiera de sus múltiples expresiones. Pero esto hay que entenderlo bien, pues todavía hay quienes piensan que el rumbo del país es responsabilidad de otros antes que nuestra, y será entendiéndolo que probablemente empecemos a transitar sobre un camino de madurez, de transformación y de futuro.

foto: humbertoadriano

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A buen puerto (sobre la Canción Y)

02/05/2010

Hay días en la vida en que una inmensa alegría hace presa de nosotros, y hoy es uno de esos. La razón es que hoy al fin pude confirmar que la Canción Y (en esta liga), la cual escribí a finales del año pasado y que pude grabar el 23 de Diciembre de 2009 gracias a mi amigo y hermano Martín Martínez Castro, ha llegado a su destino: Yoani Sánchez.

Así es, la Canción Y, como su título lo dice, está basada en el blog de Yoani, Generación Y, el cual empecé a seguir hace ya un par de años y a través del cual he podido entender la realidad de Cuba desde un punto de vista muy distinto al que muchos conocíamos, dándonme cuenta que en ese país no existe un respeto para aquellos que piensan y opinan distinto del gobierno, pues todo aquel que se atreva a moverse en una dirección distinta es inmediatamente perseguido, denostado, amenazado. Por esta y muchas otras razones que tienen que ver con mi convicción de que ninguna sociedad podrá jamás desarrollarse si no existe en su seno un respeto irrestricto por los Derechos Humanos, incluído el derecho a expresarse libremente, es que escribí y grabé la Canción Y.

Sin embargo la historia empezó un poco antes de poder grabarla. La idea de escribirla surgió en Septiembre del año pasado y fue a medidados de Noviembre que terminé de escribirla. Fue el 21 de Noviembre, un día después del mitin de repudio contra Reinaldo Escobar, esposo de Yoani, que hice mi primer contacto. Fue precisamente Reinaldo quien contestó el teléfono, con quien después de platicar sobre cómo se encontraba en ese momento después de los sucedido en la esquina de 23 y G, le conté que acababa de terminar de escribir una canción, la Canción Y, y que esperaba muy pronto poder grabarla y enviársela a Yoani, como mi humilde apoyo al movimiento por la libertad de expresión en Cuba.

Poco más de un mes después, y terminando de grabarla, volví a ponerme en contacto. Esta vez fue la primera que hablé con Yoani. Yo estaba tan nervioso que apenas podía articular bien mis palabras. Sin embargo fue la primera de varias conversaciones telefónicas en donde le fuimos dando seguimiento a la aventura de poder hacerle llegar un disco con la Canción Y, dada la dificultad de poder bajarla de este mi blog en donde yo la había colgado desde un principio, debido al tamaño del archivo y al restringido acceso a internet que tiene Yoani.

Pero fue en el segundo intento, gracias a una persona  amiga, que finalmente Yoani recibió en pasados días el disco que yo le enviaba, el cual llevaba como unico rótulo “Canción” con la idea de no llamar la atención de nadie, y razón por la cual Yoani me dijera, cuando le expliqué este punto, “ya estás empezando a pensar como cubano”. Y fue el día de hoy que volví a llamarle para saber si alguno de mis intentos había por fin tenido éxito, para darme cuenta, con inmensa alegría, que Yoani tenía ya en sus manos el disco y que había ya escuchado la Canción Y. Mientras la escuchaba hablarme de sus impresiones sobre la canción y del hecho que había empezado a compartirla con los suyos, sentía una emoción indescriptible, pues finalmente la Canción Y llegó a su puerto, a buen puerto.

foto: humbertoadriano

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Pero es que ustedes los trovadores no saben na’ de la vida

19/04/2010

Frank Delgado fue muy atinado al escribir la canción que da título a este texto (“Ustedes los trovadores no saben na’ de la vida”), y si no se equivocó fue porque conoce mejor que nadie a los de su propia especie, es decir a los cantautores. Yo retomo sin afanes poéticos el mismo verso para decir que he llegado a la conclusión de que en ocasiones es necesario separar el trabajo y el respeto que podemos sentir por un creador en particular de lo que el mismo creador es fuera de su propia obra. Y para explicar lo anterior pienso dar dos ejemplos muy recientes.

El primer ejemplo nos lo ha dado el cantautor cubano Silvio Rodríguez, quien el mes pasado mantuvo un debate epistolar público con el periodista exiliado de origen cubano Carlos Alberto Montaner, en donde ambos argumentaron y contraargumentaron sus ideas y posiciones sobre la situación actual de Cuba. Estas cartas no pudieron más que mostrarme a un Silvio Rodríguez muy distinto del que había siempre concebido, aquel que luchaba en sus canciones por el respeto irrestricto de los Derechos Humanos más elementales, tales como el derecho la libertad, pues durante su exposición de ideas en las diferentes cartas me dejó ver que lo que yo siempre interpreté en su obra como una defensa y una promoción universal de los más altos valores y derechos humanos se convertía en este debate en una muy particular defensa a ultranza del regimen castrista. No es que haya sido ingenuo todo este tiempo, es simplemente que su obra me ha hablado siempre de cosas mucho más grandes que las ideas vertidas en las cartas que he mencionado, cosa que sigo pensando aún hoy después de haberlo leído en un ámbito que no es el de sus canciones. Silvio es un cantautor muy grande.

El otro ejemplo del que hablo es el dado por el Flaco de Jaén, el cantautor español Joaquín Sabina, quien se encuentra de gira por estos días en mi país y quien en días pasados expresó a los medios de comunicación que la estrategia del gobierno mexicano en contra del crimen organizado es, por decirlo de la mejor manera, ingenua. Tampoco me engaño pensando que Joaquín Sabina sea o haya sido un ejemplo de compromiso cívico en su país o en ningún lugar del mundo, ni que su obra hable o promueva la creación de mejores y más grandes hombres, pues cualquiera que lo conozca sabe que esa nunca ha sido su intención, lo que, sobra decir, no demerita su maravillosa obra en lo absoluto y su eterna intención de “escribir la canción más hermosa del mundo”. Sin embargo creo, y otra vez, separando al trovador del Joaquín-haciendo-declaraciones-sobre-el-problema-del-narcotráfico-en-México, que este último Joaquín no es probablemente la voz más autorizada para juzgar el tema, dado que el Joaquín trovador, como lo hemos sabido siempre, forma parte de esa inmensa población que día a día alimenta a la Medusa encarnada en el crimen organizado y en el narcotráfico que sufrimos en México y en tantos otros países de este narcotizado orbe, y me refiero sí, a los consumidores de drogas.

A final de cuentas al Silvio y al Joaquín trovadores no puedo reclamarles nada, más bien, los admiraré siempre como  los gigantes que son. Como bien dice Frank Delgado en otra parte de la misma canción:

“Es mejor que esto se quede así,

pasé ayer por tu casa

y me tiraste brasas,

pero ya no me encendí”.

foto: humbertoadriano

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