Archive for the ‘Seguridad’ Category

Martín y Bryan

15/04/2010

(This post in English here)

Ambos murieron el pasado 3 de Abril en brazos de sus padres por efecto de las balas disparadas por elementos del Ejército Mexicano. Ambos menores de edad, de 5 y 9 años, casi como mis hijos. No hubo una alerta ni advertencia alguna, según lo relata Cyntia, su madre. Las balas les llovieron por detrás poco después de haber pasado el retén a baja velocidad, en donde nadie les pidió que se detuvieran. Los dos quedaron atrapados mientras los demás ocupantes del vehículo, su padre, su madre, sus tres hermanas, su tía embarazada, su tío y una vecina, corrían para salvarse. “A Bryan me lo mataron en los brazos”, relató la madre. A Martín lo encontró ya muerto con un tiro en la espalda cuando regresó al vehículo para tratar de salvarlo.Ambos, los únicos hombrecitos de esa familia, fueron asesinados.

Cualesquiera que sean las razones del ataque no podrán jamás justificar la muerte de Martín y Bryan, y lo que las autoridades le deben a esta familia es una clara explicación y una disculpa, aunque ninguna de estas dos cosas pueda remediar lo sucedido. El único comunicado emitido hasta hoy por el Gobierno Federal, en voz de la Secretaría de Gobernación, fue en el sentido de que el Ejército Mexicano repelió una agresión de presuntos sicarios en la que desafortunadamente murierion los dos menores.

¿Qué garantías tenemos entonces de que en esta lucha contra el narcotráfico no vamos a correr nosotros y nuestros hijos la misma suerte que Martín y Bryan?, ¿qué está sucediendo al interior de los cuerpos de inteligencia de la SEDENA como para no alertar a sus elementos de la presencia de civiles o menores de edad cuando se lleva a cabo un ataque de esta naturaleza?, y en el caso particular, ¿cuál fue la razón por la cual dispararon los elementos del ejército apostados en aquel retén contra la camioneta en la que viajaban Martín, Bryan y su familia?, ¿realmente dispararon repeliendo un ataque de presuntos sicarios?, ¿era entonces la familia de Martín y Bryan la de los presuntos sicarios?

Si el Gobierno Federal pretende que la sociedad apoye y entienda su estrategia de lucha contra el narcotráfico, todas estas preguntas tienen que responderse de manera inmediata y transparente, y más aún, cualquier hecho de esta naturaleza debe erradicarse por completo. De otro modo todo indicaría que el ejército y el Gobierno Federal están usando la fuerza de manera totalmente irracional y por ende en perjuicio de todos y cada uno de los ciudadanos que habitamos este país.

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Tarantino vs Ciudad Juárez

04/02/2010

(This post in English here)

Quentin Tarantino con sus más alocadas pesadillas quedó ya rebasado. Si bien en mi humilde opinión no existe otro director que pueda retratar la violencia de la manera magistral en la que él lo hace, seguro estoy de que lo que sucedió el domingo pasado en Ciudad Juárez dejaría al cineasta boquiabierto y sin habla: 16 jóvenes estudiantes asesinados por un comando armado hasta los dientes. Aquella sangrienta secuencia de la película Kill Bill, escenificada en un restaurante, en donde Black Mamba (Uma Thurman) enfrenta a la pandilla de los Crazy 88, es un tierno y dulce cuento para dormir, comparado con esta masacre.

La llamada guerra contra el narcotráfico emprendida por el gobierno mexicano y la secuelas que se desprenden de ella nos han ido acostumbrando a muestras de violencia realmente insospechadas. Sin embargo la diferencia con los sucesos de este fin de semana pasado es que el ataque fue perpetrado contra civiles que según las investigaciones ninguna relación tenían con grupos criminales. Eran todos jóvenes estudiantes de la escuela de bachilleres y universitarios, algunos de ellos todavía adolescentes, y que asistían a una fiesta. El saldo hasta el momento: 16 muertos, lo que, por donde se le quiera ver, es una vergüenza para la sociedad mexicana toda.

Lo preocupante en el caso particular, por no decir escandaloso, además del hecho en sí, es el matiz que acciones como éstas parecen empezar a tomar: ataques  dirigidos a personas no relacionadas con el crimen organziado, ¿estamos acaso en la antesala de ataques terroristas contra la sociedad civil perpetrados por el crimen organizado? Sería bueno saber qué piensan los expertos en estos temas.

Además de esta pregunta hay muchas otras dada la magnitud del problema de inseguridad que enfrentamos y que debemos hacernos urgentemente si pretendemos una solución: ¿está funcionando la estrategia gubernamental en contra del narcotráfico?, ¿requiere modificarse, completarse, mejorarse para asegurar resultados permanentes?, ¿puede esta estrategia estar centrada enteramente en el uso de la fuerza o requiere acciones en otros ámbitos, como el económico y el educativo?; ¿las leyes vigentes permiten al ejecutivo una actuación efectiva o constituyen más bien un freno a su actuación?, ¿se requieren mejores leyes o un uso más eficiente de los recursos o ambos?; ¿qué acciones coordinadas son necesarias en el ámbito de los distintos poderes de gobierno, desde el federal hasta el municipal?

En mi opinión, además de revisar la actuación gubernamental y la de todos los actores políticos involucrados, como sociedad tenemos que preguntarnos seriamente sobre qué acciones tenemos que emprender de manera organizada que abonen a las muchas soluciones requeridas pues estoy convencido de que problemas de esta magnitud no pueden ser resueltos por las estructuras de gobierno solamente.

Espero que Quentin Tarantino no sepa jamás de la masacre de los 16 jóvenes en Ciudad Juárez, no se nos vaya a asustar.

foto: humbertoadriano

foto: humbertoadriano

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La silla vacía de Christian Poveda

29/09/2009

La silla seguía ahí. En el mismo lugar donde él la había dejado sólo unos días atrás. Nadie la movió siquiera un poco, ni tampoco otros objetos que estaban ya tirados en el suelo desde entonces, lo cual descubrí sólo hasta revisar cuidadosamente las fotografías que hice en el lugar, sin saber en el momento en que las hacía, que los dos estábamos en el mismo sitio, con diferencia de unos días, él antes, yo después.

Al observar hoy las fotografías no puedo evitar tener la impresión de entrar en la habitación de quien murió tiempo atrás y que con el paso de los años permaneció intacta, en el mismo estado en que fue dejada por aquel que hoy no está. Así, la silla vacía seguía mirando al mismo lugar, en la misma dirección en la que el observador miraba hace apenas unos días. Desde ahí se podía ver hacia afuera de las celdas, al pequeño patio central que desde la autoreclusión se revestía de un matiz de inmensidad sólo equiparable con el sentimiento de urgencia de libertad que experimentaran quienes por fuerza vivieron en ese tristísimo y lúgubre lugar.

Aunque hoy no me es posible saber qué pensaba Christian Poveda sentado en esa silla, mientras miraba la luz que como una cascada de libertad se colaba por entre las rejas del pequeño pabellón, imagino que en sus pensamientos tal vez se encontraban presentes los jóvenes de la Mara 18 con quienes convivió durante meses con la idea de ser testigo de aquella su realidad: las calles, la prisión, la violencia, la muerte, sí, sobre todo la muerte, como testigo y presencia cotidiana en la vida de las pandillas de El Salvador. Pero Christian seguramente entendía la muerte, y así la vida, de una forma distinta a quienes no la experimentamos de la manera en la que él la atestiguó a lo largo de su trayectoria como corresponsal de guerra y documentalista. Estoy seguro que para él la reclusión, la violencia y la muerte tenían un significado profundo, así como también entonces la libertad, la paz y la vida, pues pudo atestiguar la esencia del hombre bajo todas estas lentes para revelarlo y así revelarnos a todos.

Como sabemos hoy, la muerte lo esperaba en El Salvador a principios del mes de Septiembre, a su regreso de México, después de pasar unos días en el Centro de las Artes, antigua prisión de la ciudad de San Luis Potosí, compartiendo su experiencia y trabajo con jóvenes fotodocumentalistas, ahí donde él experimentara la reclusión como una fotografía del pasado, ahí donde observara el presente y la incertidumbre del futuro desde la silla abandonada, la única en aquel lugar, la que quedó para siempre inmóvil a su partida sin regreso.


foto: humbertoadriano

 

Cuatro años y cuatro días antes de Acteal

10/08/2009

Cuatro años y cuatro días atrás no hubiera podido imaginar lo que ocuriría en la comunidad de Acteal el 22 de Diciembre de 1997 . En ese momento tampoco pude imaginar que tan sólo unos días después, ya pasadas las vacaciones decembrinas y de fin de año de 1993, sería imposible partir de regreso a Chiapas para el 2 de Enero como estaba planeado.

La nota dejada por el papá de Miguel bajo la puerta de casa de mis padres el 1 de Enero de 1994, indicando que los hermanos maristas habían avisado que no era posible regresar a Chiapas porque se habían presentado “problemas políticos muy fuertes”, es lo que más recuerdo de ese día por la noche cuando regresábamos de Monclova, lo que derrumbó mis ansias de cargar la mochila y el morral nuevamente para regresar a Comitán al otro día.
La nota, por breve, era inquietante. Nos avalanzamos sobre el televisor aquella noche para saber si había alguna noticia al respecto. Información sobre el asalto a varias cabeceras municipales de un ejército guerrillero, autodenominado Ejército Zapatista de Liberación Nacional, ocupaba los noticieros. Me estremecí al saber que el ataque se había dado en algunos municipios que había visitado poco antes de salir de Chiapas, como el municipio de Las Margaritas, a donde Miguel y yo fuimos para solicitar se emitieran algunos mensajes a través de Radio Margaritas, los cuales iban dirigidos a uno de los hermanos maristas que se encontraba sumergido en la espesa zona de los Altos de Chiapas, y a quien sólo a través de los mensajes radiales podíamos contactar, a sabiendas de que aún internado en la selva podría captar las ondas de radio ahí emitidas.

Pocos días después de aquel 1 de Enero de 1994, el Ejército Mexicano había recuperado ya las cabeceras municipales tomadas por el EZLN, y a pesar de la aplastante derrota militar que sufrió el ejército guerrillero, aquellos días significaron el inicio de una batalla mucho mayor por el reconocimiento de aquel México ignorado por muchos: el de la pobreza.
Pero no fueron las muertes de aquellos primeros días de confilcto en 1994 las únicas que lamentamos los mexicanos. La matanza de Acteal significó sin duda un hito en aquel conflicto: hombre, mujeres y niños, asesinados por un grupo de paramilitares contrarios al EZLN. Sobra decir que aquel aberrante episodio en la historia de este país,desencadenó la movilización de los cuerpos de procuración de justicia de la nación, quienes bajo la enorme presión política terminaron fabricardo culpables para amainar las críticas que tanto dentro como fuera del país se levantaban en ese momento en contra del gobierno del entonces presidente Ernesto Zedillo.

Y el tiempo dio su razón: pasados más de 11 años del 22 de Diciembre de 1997, día de la matanza, la Suprema Corte de Justicia de la nación ha reconocido las irregularidades de la integración del caso, reconociendo la inocencia de al menos 40 personas implicadas que han pasado todo este tiempo recluídos en prisión. Los verdaderos culpables estarán libres entonces.

¿Cuántas cosas más no sabremos sobre este caso y en general sobre el conflicto chiapaneco que iniciara, o acaso más bien continuara con nueva fuerza, aquel inicio del año de 1994? ¿Cuántas cosas más no pude siquiera imaginar cuando regresaba de Chiapas aquel 18 de Diciembre de 1993 después de ser testigo de la realidad de ese otro México, exactamente cuatro años y cuatro días antes de la matanza de Acteal ? ¿Cuántas cosas más no atisbo ni siquiera hoy que escribo estas líneas?

Chiapas 1993, bajando de la comunidad de San Rafael


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