Archive for the ‘Política’ Category

El auto sin tablero

24/11/2010

¿Alguna vez se han puesto a pensar qué sucedería si su auto no tuviera un tablero con indicadores de velocidad, de las rpm del motor, de la cantidad de gasolina en el tanque, del estado de la batería, de la cantidad de aceite, del estado del sistema de frenos, etc?, ¿seríamos capaces de conducir nuestro vehículo, ya no digamos de forma óptima, sino mínimamente de manera que éste no se quedara eventualmente parado sin razón aparente y sin previo aviso?, ¿podríamos saber si existe una falla que nos requiere una acción inmediata, para así evitar poner en riesgo nuestra llegada al destino deseado?

De la misma manera, y usando la analogía del automóvil, toda organización, sin importar su giro, requiere igualmente de indicadores para su toma de decisiones, de manera que éstas, orientadas hacia objetivos claros, pero también a través de la información de su estado actual (descrito a través de sus indicadores), le permitan llegar al rumbo que la organización se haya fijado. Sin este ingrediente básico, no habrá organización que pueda llegar a su destino, como tampoco controlar y menos mejorar su actividad diaria. El uso de indicadores de desempeño está ampliamente extendido en las organizaciones privadas, en donde cada individuo tiene asignados objetivos a cumplir, los cuales son evaluados de manera periódica a través de sus indicadores de desempeño. De esta forma, la persona sabe en cualquier momento si el resultado de su trabajo es satisfactorio o no y si requiere hacer modificaciones o mejoras en su actividad para asegurarse de llegar a sus objetivos.

Y ¿qué hay del sector público?, ¿se manejan indicadores de desempeño para el logro de objetivos?, ¿las actividades se orientan hacia objetivos claros y los resultados se evalúan periódicamente?, ¿cómo sabe un servidor público cualquiera si está llevando a cabo su trabajo de manera adecuada?, ¿qué priva en este sector, la medición objetiva y en consecuancia la mejora o la prebenda política como base para la actividad?
Un ejemplo: la Cámara de Diputados del estado de San Luis Potosí (actualmente la LIX Legislatura), no tiene establecidos indicadores de desempeño para los diputados, ni en lo particular, ni como bancadas, ni como legislatura. A lo más se pueden encontrar para algunas bancadas lo que aquellas denominan como  “agendas legislativas”, que son documentos llenos de buenos deseos que no mencionan en ningún caso cuáles serán los objetivos (claros y medibles) y mucho menos cuáles los indicadores que la bancada en cuestión utilizará para asegurar que sus objetivos se cumplan. Entonces, ¿cómo sabemos los ciudadanos cuál es el desempeño de los diputados del estado?, ¿y cómo lo saben ellos?, entonces ¿qué orienta hoy el trabajo legislativo del estado?

El no poder encontrar respuestas a estas preguntas tan básicas nos debería llenar a todos los ciudadanos de una enorme incertidumbre, pero sobre todo, debería movernos a exigir un cambio en la forma en la que hoy, instituciones clave para el desarrollo de un estado, como lo es el congreso local, orientan y gestionan su actividad, a través del establecimiento de objetivos e indicadores para su constante evaluación y mejora. De otra manera nuestro auto (marca “Incipiente Democracia”) va a dejar de funcionar en cualquier momento sin que nos demos cuenta, ¿o es que todavía funciona hoy?

 

 

foto: 367art

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500 sobre 500 o de cómo dar seguimiento al trabajo de un diputado

03/04/2010

(This entrance in English here)

Estoy seguro de que todos nos hemos preguntado alguna vez qué es exactamente lo que hacen los diputados y cómo podemos los ciudadanos asegurarnos de que los legisladores están realizando de manera efectiva las funciones para las que fueron elegidos. Pues basados en esta sencilla pregunta surgió recientemente un proyecto llamado 500 sobre 500: 500 ciudadanos sobre 500 diputados, el cual propone que sean 500 ciudadanos quienes den seguimiento al trabajo que los 500 diputados del Congreso de la Unión realizan, de manera que cada ciudadano siga a un diputado en particular. La iniciativa surge de una organización llamada Impacto Legislativo, fundada por Diego Ernesto Díaz Iturbe, con varios objetivos, entre los que están el estudio del Poder Legislativo y la transparencia del mismo a través del seguimiento, la monitorización y el análisis del mismo.

De manera específica, el proyecto 500 sobre 500, propone una serie de tareas de seguimiento a ser realizadas por el ciudadano, que son principalmente solicitudes de información al diputado escogido, y las cuales están dirigidas a trasparentar su trabajo, en términos de resultados y de uso de recursos, entre otros. Evidentemente el trasparentar el trabajo de un legislador es sólo una pequeña parte de lo que la ciudadanía debería exigir a sus representantes. Idealmente deberíamos ser los ciudadanos quienes de manera clara y continua estableciéramos parámetros concretos y medibles que permitieran evaluar el desempeño de cada diputado, ya que es evidente que una carencia importante en el ámbito de la representación es que no existe claridad sobre el tipo de objetivos que los diputados deberían alcanzar, y es esta falta de rumbo y de rendición de cuentas la que permite que las agendas legislativas sean hechas a modo por los mismos partidos de acuerdo a la necesidad de sus propias agendas (normalmente las electorales), y no siempre en beneficio de la ciudadanía.

Aún y con esto, creo que es un buen comienzo que los ciudadanos nos comprometamos a dar un seguimiento puntual al trabajo de los legisladores. Por esta razón yo me he apuntado en el proyecto 500 sobre 500 para seguir el trabajo de un legislador que representa a mi estado, el diputado Juan Pablo Escobar Marínez. He iniciado mi primera tarea haciendo una solicitud de información sobre cuál es el presupuesto que tiene asignado para atención ciudadana y cómo lo ha utilizado desde que tomó posesión. Ya he tenido los primeros contactos con su equipo de trabajo y estamos por concertar una primera cita de trabajo con  Juan Pablo para empezar a revisar la información que he solicitado. La información que vaya obteniendo la iré publicando en la página web de 500 sobre 500 y en este blog.

Si alguno de ustedes está interesado en el proyecto 500 sobre 500 los invito a que se apunten, que escojan un diputado y que se pongan en contacto con él o ella. Esto sin duda nos permitirá abonar el camino de la transparencia como primer paso, pero sobre todo podrá también servir como una herramienta que fortalezca y mejore el trabajo legislativo. Luego no vale quejarse.

foto: humbertoadriano

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Alianza política = matrimonio por conveniencia

22/01/2010

Si durante períodos que podríamos llamar “no electorales” vemos a la clase política mexicana protagonizar reprobables desfiguros, dignos del más terrorífico cuento de Edgar Allan Poe,  los períodos propiamente “electorales” son escenario de aún más lamentables incongruencias. Es innegable también que la política en este país oscila entre estos dos períodos, más claramente marcados por la elección presidencial, y que en un momento como este, a saber la segunda mitad del sexenio presidencial actual, enmarcan el  inicio de una carrera que por lo general nos deja a los ciudadanos con un cúmulo de innumerables sinsabores, lo que se prolonga hasta la próxima elección.

Y es precisamente en este marco en el que la clase política empieza a caer en inmensas incongruencias nuevamente, como lo han dejado ver las notas periodísticas acerca de las posibles alianzas entre partidos cuyos proyectos,  y más aún, sus posiciones de los últimos años, han sido totalmente irreconciliables.  No podemos negar que una exigencia de la ciudadanía hacia la clase política es que ésta debe ser capaz de generar acuerdos que permitan el avance del país, sin embargo en el caso de las alianzas partidistas que se están planteando, esta necesaria razón está totalmente ausente. El motivo de las mismas no es el acuerdo y la construcción democrática sino sólamente la prosaica estrategia electoral con el único fin de ganar una elección, cual matrimonio por conveniencia que no puede tener como final más que un inminente divorcio, tan pronto el objetivo inmediato se cumpla (o no).

El problema radica en la ausencia de congruencia de nuestros políticos pues la construcción democrática  debería estar basada a mi entender enteramente en acciones congruentes, de otra manera el quehacer político se reduce a un mero asunto de business, y perdonen el anglicismo, pero no hay palabra que lo exprese mejor (“trueque” incluso se oye bonito).

Como ciudadano expreso mi total rechazo a esta falta de congruencia de los partidos políticos mexicanos que plantean juegos tan perversos como éste,  a las vez que les exijo generar los mecanismos que permitan crear acuerdos para la construcción de este país y para la solución de sus problemas más urgentes.

foto: humbertoadriano

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Reforma política, un posible buen comienzo.

17/12/2009

El martes pasado presentó el presidente de México, Felipe Calderón, al Senado, una iniciativa de reforma política, la cual está compuesta por 10 propuestas que en sus palabras dotarían de mayor poder a la ciudadanía para determinar el destino de la vida pública y así fortalecer la democracia mexicana.

Se podrá estar a favor o en contra de alguna de las propuestas que conforman la iniciativa, pero de entrada creo que es celebrable el hecho de que desde el poder Ejecutivo se esté generando una iniciativa de esta naturaleza. Mi percepción general de la misma es que sí podría permitir iniciar una transformación de las reglas que rigen hoy el juego político, el cual está viviendo actualmente un enorme desequilibrio, en donde el Poder Legislativo tiene enteramente el sartén por el mango, esto después de venir de un régimen también desequilibrado en donde por décadas el Presidente de la República ostentaba en su persona el poder absoluto en el país. Desafortunadamente ninguna de estas dos fórmulas puede ser mejor que la otra ya que no están basadas en un respeto recíproco y una equidad del poder, lo que evidentemente debería ser el principio rector de la relación republicana entre poderes.

De entre las propuestas que conforman la iniciativa, las que considero en mi opinión que podrían ser de mayor transcendencia son las siguientes:

a) Permitir la elección consecutiva (por no llamarla reelección, palabra vedada durante los últimos 100 años en este país) de Alcaldes, Regidores, Jefes delegacionales, tanto en los Estados como en los Municipios, así como también de los Diputados Federales. Esto probablemente podría servir como un incentivo a quienes ostenten estos cargos para hacer un mejor trabajo, pues de lo contrario perderían de facto la oportunidad ante la ciudadanía de ser electos nuevamente. Lo que falta a esta propuesta es la creación de un sistema objetivo de la evaluación del desempeño del servidor público, que dote a los ciudadanos con parámetros claros y duros sobre los resultados obtenidos, y así permita les permita contar con información en la cual basar su decisión de voto, a la vez  que ésta esté acotada en la medida de lo posible por la objetividad y no por el marketing político que cada elección tenemos que sufrir.

b) Reducir el número de integrantes del Congreso, en la Cámara de Diputados y de Senadores. La propuesta sería irreprochable si definiera la eliminación de los diputados de representación proporcional, los cuales no representan a ciudadano alguno, y por el contrario representan palancas políticas de los partidos dentro de ambas Cámaras del Congreso que no sirven más que a los intereses de los mismos partidos. Sin embargo, el punto positivo de la propuesta es que permitiría disminuir el costo de operación delas Cámras, que evidentemente pagamos los ciudadanos con nuestros impuestos.

c) Incorporar la figura de la Iniciativa Ciudadana y de las candidaturas independientes. Estas dos propuestas constituirían en mi opinión un cambio medular en el sistema político mexicano, ya que permitirían al ciudadano de a pie, tanto generar iniciativas que potencialmente pudieran también convertirse en mejoras a nuestro marco legal, como a presentarse como candidatos en una elección, sin tener que pasar por el escrutinio de partido político alguno, sino sólo de la ciudadanía en su conjunto. Además, podría también ser una manera de equilibrar el desmedido poder que reside en los partidos políticos, pues no tendrían más el monopolio absoluto del poder político que hoy ostentan.

d) Adoptar un sistema de elección por mayoría absoluta, con segunda vuelta para la elección de Presidente de la República. Desconozco las bondades de sistemas electorales de esta naturaleza, aunque entiendo que son ampliamente utilizados en muchos países de nuestro continente. Creo que este sistema podría servir para dar, de alguna manera, mayor legitimidad a quien saliera triunfador de una contienda de esta naturaleza, pero me preocupan dos cosas: su costo y que, como vimos en 2006, serviría para dos cosas si uno de los candidatos decide no respetar las reglas del juego.

Creo que bien implementadas, estas medidas sí podrían dotarnos a los ciudadanos de un mayor poder de gestión, así como de permitir que haya una mejor y más equilibrada convivencia entre los actores político, factor tan necesario para que la toma de decisiones que sean trascendentes para el país sean abordadas siempre en un marco de respeto, pero también de celeridad. Por lo tanto deberemos involucrarnos como sociedad a emitir nuestras opiniones con el afán de que esta iniciativa se nutra y crezca. Y por la misma razón, deberemos exigir a los actores políticos a dejar de lado la mezquindad que les caracteriza cuando hay que discutir cosas de fondo, de manera que sea revisada con responsabilidad y también con responsabilidad, sea transformada en nuevas reglas de convivencia y accionar políticos.

"Juego"    foto: humbertoadriano

"Juego" Foto: humbertoadriano

*Nota poserior a esta publicación: agregro aquí el resultado de la encuesta realizada por El Universal sobre la necesidad de una reforma política. El resultado es contundente, 9 de cada 10 mexicanos piensa que una reforma política es necesaria, aunque también reveló el amplio desconocimiento que existe entre la población de las propuestas específicas hechas por el Ejecutivo.

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La nulidad puede construir, pero no hoy.

01/07/2009
Reflexionando sobre las ideas expuestas por Marcos Algara en su blog El Manantial, acerca del voto nulo, como respuesta aquí expongo las mías:
Creo que el voto nulo, entendido como una expresión del hartazgo ciudadano hacia la clase política mexicana, debería también ser instituído de alguna manera por dos sencillas razones. Primera: representaría la opinión de un sector de la población considerable (recientes encuestas sitúan la intensión de voto nulo en alrededor del 5%), y segunda, porque también estoy convencido de que se requiere de algún instrumento que de manera institucional pueda restar poder a los todopoderosos partidos mexicanos a la vez que dar rumbo sobre las necesidades de una sociedad que evoluciona.

Sin embargo dadas las características del modelo actual de partidos soy de los que piensan que aunque el próximo 5 de Julio haya un 5% de la población que vaya a votar en blanco (incluídos aquellos que por errores anulen su voto), ésto difícilmente encontrará un cauce real de acción dentro del sistema político. Basta ver las reacciones. No ha habido un solo partido que apoye el movimiento del voto en blanco, por el contrario, todos los partidos han rechazado y descalificado a los diferentes movimientos ciudadanos, mayormente funcionando a través de las redes sociales digitales. Y si hay en la clase política quienes expresen abiertamente preocupación por el asunto, creo que lo hacen solamente bajo la lógica de las próximas elecciones: estoy seguro que después del 5 de Julio y fuera del vértigo que imponen unas elecciones en puerta, nadie más dentro de los grupos políticos se preocupará por el asunto, ergo, nada más pasará en el corto plazo.

Retormando la analogía que hace Marcos sobre el restaurante, el chef podrá recibir el mensaje de que los parroquianos no están contentos con la comida que el ofrece dado que un sector de la población, representado por 1 mesa de las 50 que tiene, ha dejado de ir a comer, y esa mesa desafortunadamente no se ha ocupado desde que los “anulados” parroquianos decidieron dejar de ir al restaurante, aunque las otras 49 mesas siguen religiosamente asistiendo para probar los platos ofrecidos día a día. El chef reflexiona y se da cuenta que aunque se fuera la mitad de las mesas eso le tendría sin cuidado, pues sus ingresos están siempre garantizados ya que también es el dueño del mercado (el único en el pueblo), en donde compran quienes prefieren comer en su casa, y es precisamente él quien fija los precios y decide qué ofrecer, qué no, cuándo y cómo.

En suma, nuestra sociedad requiere de algún instrumento de presión y de gestión de cambio ante el inmenso y desmedido poder partidista, pero estoy convencido que el voto nulo no tiene posibilidades de hacer una diferencia real hoy, dadas las características de los sistemas político, económico y social actuales. Por lo tanto creo que el debate de la sociedad deberá entonces centrarse en qué instrumentos efectivos se requieren y cómo hacerlos funcionar en un país gobernado por la partidocracia.

Sólo él lo sabe

21/01/2009
Hace exactamente 16 años me encontraba también escribiendo. Lo recuerdo bien pues era la noche del 20 de Enero de 1993, el mismo día cuando Bill Clinton tomó posesión como presidente número 42 de Estados Unidos de Norteamérica, y ahí estaba yo, de 16 años (adivinaron, tengo ya 32 años), escribiendo en una libretita roja de pasta dura algunas líneas sobre ese hecho. Recuerdo que era un texto que hablaba sobre la relevancia que desde mi perspectiva tendría para el mundo la toma de posesión de Clinton, convencido de que en definitiva debería de representar la oportunidad de que se tomaran decisiones para bien del planeta entero y no solamente para los Estados Unidos de Norteamérica, que lejos de ser una postura ingénua era más bien una apuesta genuina desde mi joven e inexperta visión. Ahora la historia pareciera repetirse (otra vez escribiendo la noche de la toma de posesión), pero los 16 años que transcurrieron desde aquella fecha han mostrado una cara que no necesariamente ha sido esperanzadora para el resto del mundo, ¿qué pasará esta vez? Sólo Barak Hussein Obama lo sabe.


Washington Post: An image taken at 11:19 a.m. shows dark brown masses of people on the Mall. (GeoEye Satellite Image)

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