Archive for the ‘Educación’ Category

Discutamos México o de cómo construir el presente y futuro conociendo el pasado

13/04/2010

(This post in English here)

En estos tiempos en donde tantas cosas parecen confabular contra el desarrollo de las sociedad mexicana, pasando por la inseguridad reinante,  así como la incapacidad de los actores políticos para generar condiciones de desarrollo, y la apatía de grandes sectores sociales ante los problemas que más nos aquejan, entre muchos otros, es necesario hacer un alto en el camino para invitar a cada ciudadano de este país a reflexionar sobre lo que queremos para el presente y el futuro de México.

Cómo podemos hablar del futuro de este país si no entendemos su pasado, más allá de lo que la historiografía priista/oficial nos entregó envuelta en desdibujados libros de texto durante tantos y tantos años, y en donde aprendimos una versión maniquea de la historia basada siempre en 2 polos absolutos: la de los grandes héroes semideidificados e impolutos, responsables de todas las grandezas de este país, y la de los traidores a la patria que han ardido en laicos infiernos desde que esa versión de la historia fue escrita, responsables de todos los males de nuestra nación.  Con una visión del pasado como la que desafortunadamente el proyecto postrevolucionario nos viene regalando desde hace ya casi un siglo no será jamás posible entendernos realmente ni entender la justa dimensión de los hechos y personas que forjaron esta nación. Es por esta razón que celebro el proyecto Discutamos México, lanzado por el Gobierno Federal a través de la Secretaría de Educación Pública (SEP) con motivo de la celebración del bicentenario del inicio de la guerra de Independencia y el centenario del inicio de la Revolución, pues tiene como objetivo el revalorar la historia de nuestro país, para lo cual  cuenta calificados especialistas quienes se adentran en el análisis profundo e imparcial de los diferentes capítulos de la historia de México, lo que definitivamente representa para todos los mexicanos una oportunidad de revisar y de volver a aprender, es decir, de revisarnos y de re-aprendernos como individuos y como pueblo mexicano.

Seguro estoy que de esta experiencia se desprenderán aprendizajes invaluables los que sin duda nos permitirán también darle una nueva interpretación al presente y por ende al futuro que esta gran nación nos urge a todos a construir de la mejor manera posible. Discutamos pues, México.

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Educando a Elba Esther

23/02/2010

(This entrance in English here)

Esta semana a Elba Esther Gordillo, lideresa del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), le dieron una lección que no debería olvidar nunca. Pero es una lección que la sociedad mexicana debería igualmente escuchar y asimilar con toda atención pues describe fielmente el estado que guarda el sistema educativo en México.

La lección de la que hablo la dio el relator especial sobre el Derecho a la Educación de la ONU, Vernor Muñoz Villalobos, cuando hizo una seria crítica sobre el papel de la lideresa en relación al avance del sector educativo mexicano. El relator hizo una visita a nuestro país después de la cual concluyó que el sistema educativo mexicano está en un estado deplorable, a la vez que afirmó que éste se encuentra claramente subyugado al poder de la maestra Gordillo. Definió la relación entre el sindicato y la Secretaría de Educación Pública como “atípica”, pues las políticas públicas que deberían ser dictadas y lideradas por la secretaría, se encuentran en realidad subordinadas al sindicato y a su lideresa. Para muchos nada nuevo: no existe un liderazgo en el sector educativo que resulte tan nocivo como el de Elba Esther Gordillo.

Pero veamos algunos datos duros: México es el país con el peor nivel académico de los 30 países agrupados en la OCDE, por debajo de países como Turquía que inclusive tuvieron un gasto por estudiante menor al erogado en México. El estudio PISA realizado en 2006 por esta organización detalla que la calificación obtenida por México equivale a una diferencia de 4 años de formación educativa comparada con Finlandia, el país que obtuvo la puntuación más alta en la misma prueba.

Hay voces que dicen que Elba Esther debería renunciar. Tal vez tengan razón, aunque dudo que esto cambiara mucho las cosas. Más bien creo que mientras el gobierno federal no modifique la relación que tiene con el sindicato, mientras no existan leyes que obliguen al SNTE a dar cuentas claras sobre los recursos que año tras año pagamos los contribuyentes y que van a parar a sus nutridas arcas, mientras no exista un plan transexenal para frenar y revertir el deterioro de la calidad educativa, el cual no esté hecho a modo del sindicato y del partido en el poder sino de las necesidades educativas de la sociedad mexicana, seguiremos entonces robándole a nuestros niños y jóvenes las oportunidades de desarrollo que deberíamos proporcionarles, pues es claro y cierto que éste ni ningún otro país podrá jamás desarrollarse si no es capaz de educar a los suyos.

Y lo que no abona al desarrollo de una sociedad se convierte entonces en obstáculo y actúa en contra de ésta, matándola de alguna manera, ¿o acaso hay quien piensa que problemas como la profunda descomposición social que se vive en lugares como Ciudad Juárez están desligados del problema educativo?, ¿no es a través de la educación que tenemos la oportunidad de formar a nuestros niños y jóvenes no sólo técnicamente sino a un nivel profundo de valores éticos, morales y sociales?, ¿qué esperar de una sociedad que no enfrenta sus problemas de rezago educativo primero de manera verdaderamente autocrítica y segundo de manera consecuente a sus necesidades reales?

Por eso con el mayor dejo de sarcasmo digo que en lugar de pedir renuncias lo que necesitamos es reeducar a Elba Esther Gordillo y al SNTE, pues es seguro que en su momento confundieron la asignatura de Civismo, la cual nos han mostrado con creces que reprueban, con la de Cinismo, asignatura en la que sin duda sacan la más alta nota.

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¿Cómo traer un poco de Copenague a nuestra ciudad?

18/12/2009

Copenague es el centro de la atención mundial por estos días. Todas las miradas están puestas en aquella ciudad de Dinamarca pues reúne a los líderes mundiales en cuyas manos se supone están los esperados acuerdos que podrían generar acciones en cada  uno de los países que los suscriban, con el objetivo de disminuir los impactos al medio que son generados por la actividad humana. Habemos muchos que esperamos que todos los países puedan ponerse de acuerdo en líneas de acción específicas, como punto de inicio, pero que también esperamos que estos acuerdos fomenten nuevas formas de desarrollo para los pueblos, en donde uno de los ejes centrales sea el cuidado del medio.

Sin embargo creo que, además de este tipo de acuerdos que son evidentemente necesarios, ya que podrían generar, entre otras cosas, compromisos de la comunidad internacional en términos de inversión y desarrollo de nuevas y más limpias tecnologías, también es necesario que desde el seno de la sociedad seamos los ciudadanos quienes impulsemos cambios culturales, basados en la educación y la información, sin los cuales no habrá acuerdo internacional suficiente para asegurar el éxito de cualesquiera que sean las medidas globales que se pretendan impulsar.

Quien crea que son otros quienes tienen que empezar a cambiar su accionar cotidiano con respecto al medio, está equivocado. Quien crea que éste es un asunto solamente de los líderes globales, también está equivocado. Organizados como sociedad podemos hacer mucho. En nuestro propio ámbito podemos gestionar con nuestras autoridades locales, ya sean autoridades municipales o de distrito, acciones que nos permitan transformar nuestro medio inmediato. Por ejemplo: implementación de sistemas urbanos más limpios, como podría ser, la recolección de basura separada para asegurar su reciclado o su adecuado confinamiento; fomento de sistemas de transporte público eficiente que incentiven un menor uso del automóvil, programas de difusión de una cultura de respeto al medio, que fomente acciones desde nuestros mismos hogares (ahorro y optimización de energías, uso racional del agua, etc.). Aunque acciones como estas están siendo ya impulsadas en nuestro país, falta mucho todavía para que  todos los ciudadanos tengamos plena conciencia de nuestra propia responsabilidad en el cuidado del medio. Espero que no tenga que pasar mucho tiempo para que todos estemos convencidos de que podemos traernos algo de Copenague a nuestras casas, a nuestras escuelas, a nuestros pueblos y ciudades, y no me refiero a un souvenir del Nationalmuseet ni a una postal de Tivoli Gardens.

foto: humbertoadriano

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