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Moviéndome a WordPress

27/11/2009

Dicen por ahí que los cambios son buenos y que no hay mal que por bien no venga. Yo aprovecho esta noche fría para  hacer un rápido movimiento a este nuevo huesped para esta bitácora. Es necesario escribir, escribir, escribir. No hay otra mejor manera de construir nuestra memoria.

foto: humbertoadriano

Sobre Yoani Sánchez

07/11/2009

Hoy escribo indignado por lo que le ha sucedido a Yoani Sánchez en Cuba. Para quienes no la conocen basta que visiten su blog, Generación Y, que desde hace al menos un par de años escribe, para conocerla y conocer la realidad que vive esta valiente mujer cubana, dentro de un país en donde todavía hay quienes piensan que se vive una revolución, cuando en realidad la denuncia ciudadana de personas como Yoani nos hablan de algo que es totalmente opuesto a cualquier idea de revolución o de cambio profundo.

El día de hoy en su blog relata cómo fue secuestrada, junto con Orlando Luis Pardo, por el gorilato castrista. Al más puro estilo fascista fueron introducidos en un automovil y golpeados hasta ser abandonados en una calle de La Habana. Yo me pregunto, ¿cómo puede un gobierno que se dice revolucionario ejercer métodos de coerción que son propios de la más detestable dictadura en contra de aquellos que difieren de su pensamiento e ideología?, ¿no está Fidel Castro, a través de sus testaferros (Raúl incluido) aplicando los mismos métodos que toda revolución debería desterrar? La respuesta es clara: la revolución es ya inexistente en aquel país.

Pero como la historia nos ha enseñado incontables veces, serán los ciudadanos quienes logren transformar una realidad que les lastima y que hoy no les permite ejercer a cabalidad sus derechos. Es sólo cuestión de tiempo.

Por último, ¿dónde están los intelectuales cubanos?, ¡pronúnciense señores!, no sean cómplices de este y de tantos otros atropellos que viven los ciudadanos de su país.

Todo se transforma

29/01/2009
Aunque siempre lo he sabido, ha sido hasta hoy, trabajando sobre unas fotografías que hice el domingo pasado, que caigo realmente en cuenta. Lo que vivimos hoy se ha tejido en urdimbres que, si bien creemos conocer, jamás lo hacemos del todo. Así es. Lo que creemos ser nuestra certidumbre del presente – abundante de información y de sus múltiples interpretaciones que a diario experimentamos – no es más que un ínfimo fragmento de todo cuanto sucede (aunque aquí no es lo más apropiado decir “sucede”, pues quiero decir  de todo cuanto ha sucedido, sucede y sucederá.  Desafortunadamente no se han inventado aún los verbos omnitemporales).

Mi amor por la Fotografía fue algo que aprendí gracias a alguien que amaba la Fotografía mucho antes que yo. Los ya lejanos días en la preparatoria me trajeron a través de Marcos mi primer acercamiento: la cámara fotográfica de tipo SLR (Single Lens Relfex) y su funcionamiento me fueron revelados con aquella Nikon F3a que Marcos atesoraba (y atesora) como nada en este mundo. Mis visitas esporádicas al cuarto oscuro del colegio, en donde Marcos pasaba horas dando clases a otros, resultaban ser siempre el acercamiento a un mundo lleno de matices surreales y mágicos: la manera en que estaban dispuestos los equipos de ese laboratorio, desde las tinas de revelado, la ampliadora, el pequeño relojito para el control de exposición, los fortísimos olores de los químicos de revelado, hasta las fotos de tantos que habían pasado por aquel laboratorio, incluso antes de nosotros, colgadas de la pared, configuraban aquel pequeño y a la vez inmenso mundo de entusiastas alquimistas de la luz.

Algunos años después llegó el momento en que pude hacerme de mi primera cámara SLR, una modesta Nikon FM10, con la cual inicié este maravilloso recorrido, ahora desde mi muy personal trinchera. Marcos amaba la Fotografía mucho antes que yo, y él a su vez la aprendió de alguien que amaba la Fotografía mucho antes que él: su padre. Hoy, trabajando sobre unas fotografías que hice de Marcos y sus hermanos el domingo pasado, caigo en cuenta de que lo que hago no es más que regresar aquello que recibí, de Marcos, de su padre. Ahora me toca a mí.







“…Cada uno da lo que recibe

y luego recibe lo que da,
nada es más simple,
no hay otra norma:
nada se pierde,
todo se transforma…”



(estribillo de la canción “Todo se transforma” de Jorge Drexler)

transformāre

08/01/2009

Si hay algo constante en el Universo es la transformación. Todo cuanto existe, tal y como podemos presenciarlo hoy, es resultado de transformaciones infinitas y a veces inimaginables. La Historia nos ha permitido registrar una fracción infinitesimal de las transformaciones que han afectado al hombre desde que éste ha podido construir su memoria, y en felices casos, de su escrutinio profundo ha resultado algo más que registros interminables (¿nuevas transformaciones?).

Sin mayores pretenciones, este blog intentará ser un espacio de reflexión o simplemente el pretexto para compartir ideas (en cualquiera de sus formas). En el mejor de los casos se irá construyendo en un afán de explicar mi muy humilde opinión sobre lo que me rodea (¿y transforma?), por eso el título.

Como estructura inicial, además de los textos que en esta sección se compartan, integro las siguientes secciones (a encontarse en la barra derecha del blog):
La Foto: para compartir alguna foto hecha recientemente.
Leyendo: para las actuales lecturas.
Ex Libris: sección para los libros recién terminados y una breve opinión sobre los mismos.
Ex Vinum: así como la sección de Ex Libris, Ex Vinum hablará sobre los vinos bebidos recientemente y de igual manera intentará de manera entusiasta (y evidentemente amatéur) hacer una descripción de los mismos, ¿que no dicen que el amor es contagioso?

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Hace un par de días regresé a este sitio en donde había creado un blog hace poco más de 1 año, más como una prueba o ejercicio para entender cómo podía crearse un blog que con la real intención de hacerlo. Superadas las dificultades iniciales, que no son tales (bueno, más o menos), el inicio de este año me brindó básicamente 2 oportunidades para darle a este blog su patadita, quiero decir, 2 fechas para iniciarlo que son para muchos enigmáticas y si no al menos importantes: el 6 de Enero y el 8 de Enero. Hago un breve paréntesis aquí para explicar que si me pregunté en qué fecha sería más apropiado iniciar, sin que esto tenga mayor repercusión en lo que de este ejercicio pueda resultar, fue simplemente porque quería dotar a este blog de algo así como de lo que quienes creen en signos zodiacales o signos del calendario chino están convencidos han sido dotados dada su fecha de nacimiento.
Así que, saliendo del breve paréntesis, pensé que el 6 de Enero enmarcaría a este blog de manera inicial con las atinadas reflexiones que Silvio Rodríguez hace en su canción “Juego que me regaló un 6 de Enero” de donde extraigo el siguiente fragmento lleno de contundencia:
“…El mundo tiene la razón puesta en el pan, en el diario, ese señor rudimentario que nos dará la absolución/Ciega, la vida nueva es como un verso al revés, como amor por descifrar, como un dios en edad de jugar…”

Por otro lado, el 8 de Enero le enmarcaría con lo que puede significar el aniversario de una revolución que en América este año cumple 50 años (la cubana), dado que todas las revoluciones a las que ha asistido el hombre son generadoras indudablemente de transformaciones, calificativos aparte.

Así que después de pensar a este respecto, decidí iniciar este blog hoy, el 7 de Enero, bajo el signo (esta vez ni el zodiaco ni el calendario chino), de la continua reflexión que se comparte así como de las transformaciones que como decía al principio, son infinitas. 


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