Archive for the ‘Acción ciudadana’ Category

Sobre la participación ciudadana*

01/02/2011

¿Qué actitud debemos tomar los ciudadanos de a pie ante la realidad que día a día desfila frente a nuestras atónitas miradas, y que lejos de mostrar indicios de mejora más  bien pareciera moverse hacia insondables abismos?, ¿quejarse o proponer?, ¿echar de  gritos o construir a través de la discusión?, ¿ser espectadores o aventarse a poner manos a la obra, involucrarse pues? La respuesta parece obvia, pero deja de serlo cuando revisamos los datos que arrojan estudios que analizan la opinión de los mexicanos respecto a la necesidad de la participación ciudadana en la transformación del país.

El artículo “Cultura Política, participación ciudadana y consolidación democrática en México”, de la Universidad de Guadalajara, detalla que según los datos del informe Encup 2003, 85.8% de las personas que fueron encuestadas no forma ni ha formado parte de una organización ciudadana. También detalla que el 56.7% de los encuestados considera que es difícil organizarse. Por otro lado, el 56.4% de los encuestados considera que los ciudadanos poco o nada pueden influir en las decisiones del gobierno, y un 53.7% cree que los ciudadanos poco o nada pueden influir en la vida política nacional, o de plano no saben si pueden hacerlo. El estudio también explora el desinterés de los mexicanos por el debate sobre asuntos políticos en donde el 64.3% de los encuestados dijo no prestar atención o abstenerse de participar en discusiones de esta naturaleza.

Si bien estudios como el anterior nos hablan de una sociedad mexicana poco identificada con la idea de participar, ya sea porque se considera que organizarse alrededor de causas comunes es complicado o que la participación ciudadana poco o nada puede hacer para dar y cambiar el rumbo al país en conjunto con quienes toman decisiones en los aparatos de gobierno, aunado lo anterior al desinterés en torno a temas políticos, también es cierto que la solución de los grandes problemas nacionales debe involucrar de forma activa a la sociedad.

Pretender que las soluciones a los grandes problemas nacionales provengan de un sector en particular es un mero sueño y una pérdida de tiempo, sin querer decir con esto que quienes lideran los gobiernos estén exentos de la responsabilidad que la sociedad les ha conferido. Más bien, quiere decir que la implicación organizada y responsable de los diversos sectores de la sociedad es y será siempre necesaria para generar mejores condiciones de desarrollo para nuestro país, y sí, como también es y será necesaria para generar mejores gobiernos.

 

*Publicado el 1 de Febrero de 2010 en El Blog de DHP, en Animal Político.com

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DHP* y la acción ciudadana

18/10/2010

Tuve la oportunidad de conocer el sábado antepasado a Maite Azuela, quien estaba de visita por mi ciudad, pues vino a impartir un curso sobre políticas públicas a un grupo de mujeres. Maite es analista política, activista ciudadana, integrante de la ANCA (Asamblea Nacional Ciudadana), vocera del movimiento ciudadano DHP* (Dejemos de Hacernos Pendejos) – en el cual yo participo a través del proyecto 500 ciudadanos sobre 500 diputados -, y editorialista del periódico El Universal.

Nos reunimos temprano el sábado en un restaurante del centro de la ciudad, previo a su regreso a la Ciudad de México. Maite es una mujer entusiasta, de ideas claras, que se expresa sin cortapisas. La charla que sostuvimos resultó alentadora en muchos sentidos: a través de ésta pude conocer con mayor claridad los alcances del movimiento DHP, su filosofía, sus objetivos y sus diferentes propuestas. Coincidimos en la enorme necesidad que existe de que seamos los ciudadanos quienes con pequeñas acciones gestionemos los cambios que requiere nuestro país, a través de proyectos que surjan de la ciudadanía y que sean liderados por la ciudadanía misma. Hablamos sobre el proyecto 500 sobre 500 y sobre lo que ha sido mi experiencia en las dos tareas hasta ahora propuestas por esta plataforma (las cuales también encuentran reportados en este blog), así como también sobre la experiencia de este proyecto a nivel nacional, sus resultados y sus oportunidades.

También discutimos sobre la posibilidad de ampliar la acción de DHP a un contexto local, sumando la acción de ciudadanos potosinos que compartan la idea de transformar la entidad, lo que por supuesto me entusiasma muchísimo y sobre lo que próximamente empezaremos a trabajar, con el objetivo de plantear un proyecto de arranque. Lo importante es empezar a darle forma concreta a la idea, para la cual será clave la participación que se sume. Invitadísimos estarán todos quienes deseen participar.

Epílogo: nuestra reunión fue sin duda una muestra más del poder que tienen las tecnologías de la información, en este caso particular, de Twitter, para servir como herramientas de organización ciudadana espontánea alrededor de objetivos comunes, pues fue a través de este medio que pudimos contactarnos y posteriormente reunirnos (sin olvidar, por supuesto, al insoslayable ingrediente del azar que también aportó lo suyo).

 

 

Segunda tarea, Proyecto 500 sobre 500 – Sobre la reducción del financiamiento a los partidos

18/09/2010

Llegó el momento de reportar el resultado de la segunda tarea del proyecto 500 sobre 500. Como les platiqué antes, mi participación en este proyecto consiste en crear un canal directo de comunicación con un diputado, en mi caso con el Dip. Juan Pablo Escobar Marínez, con la idea de transparentar el trabajo legislativo, así como para poder analizar conjuntamente nuevas propuestas que puedan mejorar el trabajo que desde el Congreso de la Unión se lleva a cabo.

Pues bueno, les cuento que la segunda tarea consistió en solicitar a los diputados su opinión respecto a una propuesta específica, abajo detallada, que buscaría reducir los montos de financiamiento a los partidos políticos, ligándolo al número de votos efectivos emitidos en la última elección, como sigue:

“Sr. Dip. Juan Pablo  Escobar Martínez, ¿estaría usted dispuesto a proponer y apoyar la siguiente propuesta?:

Proponemos que se reduzca el financiamiento público a los partidos y que se modifique la fórmula de cálculo de los recursos, para que queden vinculados al número de votos válidos emitidos.

Para reducir el monto del financiamiento público a los partidos bastaría cambiar la fórmula de cálculo. Una opción razonable es que en lugar de multiplicar por el número de electores en el padrón, se multiplique por el número de votos válidos.

El monto debe calcularse multiplicando el 65% del salario mínimo por el número total de votos válidos emitidos en la última elección.

La fórmula que proponemos permitiría un ahorro de alrededor de 1,700 millones de pesos. Además, genera incentivos para que los partidos políticos promuevan la participación y traten de convencer a la ciudadanía para reducir el abstencionismo. Es una aplicación congruente con un presupuesto por resultados.

Favor de contestar SI o NO y porqué.”

La respuesta completa que recibí de parte del Dip. Juan Pablo Escobar la pueden encontrar en esta liga. En resumen, el diputado comenta que la propuesta que presenta el Proyecto 500 sobre 500 es buena, y a la vez informa sobre una iniciativa que su bancada presentó en Octubre pasado, a través del Dip. César Nava Vázquez, presidente nacional del Partido Acción Nacional, con el objetivo de disminuir el financiamiento a los partidos políticos.

Al ser informado de que una iniciativa encaminada a un objetivo similar había sido presentada ya hace casi un año por el Partido de Acción Nacional, pregunté  ante la oficina de  enlace del Dip. Juan Pablo Escobar, qué pasos le faltaban a esta iniciativa y cuándo estaban éstos programados para que la misma fuera presentada y votada en el pleno de la Cámara de Diputados. Se me informó que  la iniciativa, después de ser presentada en Octubre de 2009, fue turnada a las comisiones de Puntos Constitucionales y a la de Gobernación y que todavía hoy se encuentra en espera de dictamen técnico por parte de ambas comisiones, para después ser presentada por los integrantes de ambas comisiones en lo que se denomina una reunión de “comisiones unidas”, en donde será discutida y en donde se pondrá a votación un dictamen final. Con el dictamen final podrá entonces agendarse en el orden del día de una de las sesiones de la cámara para ser votada en el pleno. Sin embargo,  también se me informó que no existe aún una fecha programada para que todos estos pasos se den.

El día de hoy estoy enviando un correo a los presidentes de la comisión de Gobernación, Javier Corral Jurado, y al presidente de la comisión de Puntos Constitucionales, Juventino Castro y Castro, para solicitar se me informe cuándo será la iniciativa dictaminada por cada comisión, cuándo en comisiones unidas y cuándo llevada a pleno. Confieso que me preocupan un par de datos duros: el porcentaje de iniciativas dictamidadas al 9 de Septiembre de 2010, por la comisión de Gobernación es de 3.7% (3  iniciativas aprobadas de 82 presentadas), porcentaje que en el caso de la comisión de Puntos Constitucionales es de 1.7% (4 iniciativas aprobadas de 229 presentadas). Ni hablar, el mensaje es claro, hay que picar piedra para que una iniciativa de esta relevancia vea la luz.

Actualización 26-Septiembre-2010: a una semana de haber publicado este escrito, aún no hay respuesta a mi solicitud de información hecha  a los diputados Javier Corral Jurado y Juventino Castro y Castro.

Actualización 8-Octubre-2010: aún sin respuesta de los diputados Javier Corral Jurado y Juventino Castro y Castro. Por otro lado, espero confirmación de nueva cita con el diputado Juan Pablo Escobar Martínez para discutir sobre el proceso de planeación (o ausencia del mismo) al interior de las comisiones del Congreso de la Unión sobre las iniciativas que son presentadas por los legisladores.

Actualización 26-Octubre-2010: más de un mes ha pasado ya sin que haya recibido ninguna clase de respuesta. Sobra decirlo, pero es escandaloso que los diputados que presiden las comisiones de Gobernación y de Puntos Constitucionales no respondan a mi solicitud de información sobre la iniciativa de reducción de financiamiento a los partidos que se encuentra al seno de sus comisiones en espera de ser discutida.  Ni hablar, a seguir insistiendo. Estoy enviando nuevo email a ambos diputados. ¿Habrá alguna forma para que nos contesten sin tener necesariamente que recurrir al aparentemente inexistente órgano de transparencia del Congreso?, y de no ser posible ¿alguien ha intentado recurrir a éste?  Si  a alguien le contesta una practicante, después de muchos intentos, y que además no es capaz de darles ninguna información, no se sorprendan.

 

DHP / 500 sobre 500

Madurez social = transformación y futuro

25/05/2010

La inmensa masa terrestre continúa sobre su incansable giro cotidiano. En sus entrañas atestiguamos el transcurrir de un tiempo que no termina de regalarnos la verdadera madurez, esa que debiera significar transformaciones verdaderas y profundas para el bienestar y el desarrollo de las sociedades. Pareciera a veces que todo en el universo se mueve, menos nosotros, ensimismados desde nuestro origen inmemorial en nuestros propios e inmediatos pasos, dejando en manos del olvido todo aquello que da forma y sustancia al camino que venimos recorriendo. Pero, ¿quién sabe a ciencia cierta de la mano de qué viene dicha madurez?, ¿quién que siendo testigo de la evolución del hombre y del balance que ésta ha ido arrojando hasta el día de hoy conoce esa respuesta?

Desde sus inicios, la sociedad mexicana no ha dejado de estar nunca ante constantes encrucijadas, y hoy no es la excepción. A 200 años del inicio de la guerra de independencia, persisten en este país los contrastes abismales que nos separan a unos mexicanos de otros, que nos han convertido hasta cierta medida en un país de extraños, en un país en donde es prácticamente imposible hablar de unidad nacional, y esto por la sencilla razón de que no existe un proyecto de nación, una visión alrededor de la cual los mexicanos nos identifiquemos y por la cual trabajemos arduamente como sociedad; seguimos siendo un país lleno de islas (excepto cuando juega el Tri, lamentablemente, y habría que ver).

Hace una semana, al visitar la solitaria tumba de Don Porfirio Díaz en el tranquilo cementerio de Montparnasse de París, me di cuenta que hace ya más de 100 años que este país no ha tenido la capacidad de construir un proyecto claro de nación, ya que, con sus virtudes y defectos, fue el de  Díaz el último gran proyecto nacional que este país vio y experimentó, con una trascendencia que rebasó generaciones. A la distancia, y dejando a un lado los fanatismos postrevolucionarios, es más fácil ver que muchos de aquellos hombres que vivieron y lucharon durante el siglo XIX tuvieron una visión mucho más clara del México que querían, de la mano de una determinación inmensa, la que les permitió crear transformaciones sobre las cuales esta nación ha ido, para bien o mal, creciendo.

Pero hoy somos nosotros, la sociedad mexicana, los responsables de que este país tenga un proyecto claro de futuro, y esa visión no está en ningún otro lado más que entre los mismos ciudadanos, aquellos que saben que este es un tiempo de definiciones y que estén así mismo dispuestos a asumir la enorme responsabilidad que tienen de cara al futuro. ¿No dicen que el maná no cae del cielo?, mucho menos entonces caerá de los partidos políticos, de las cámaras, y probablemente tampoco del poder político en cualesquiera de sus múltiples expresiones. Pero esto hay que entenderlo bien, pues todavía hay quienes piensan que el rumbo del país es responsabilidad de otros antes que nuestra, y será entendiéndolo que probablemente empecemos a transitar sobre un camino de madurez, de transformación y de futuro.

foto: humbertoadriano

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Discutamos México o de cómo construir el presente y futuro conociendo el pasado

13/04/2010

(This post in English here)

En estos tiempos en donde tantas cosas parecen confabular contra el desarrollo de las sociedad mexicana, pasando por la inseguridad reinante,  así como la incapacidad de los actores políticos para generar condiciones de desarrollo, y la apatía de grandes sectores sociales ante los problemas que más nos aquejan, entre muchos otros, es necesario hacer un alto en el camino para invitar a cada ciudadano de este país a reflexionar sobre lo que queremos para el presente y el futuro de México.

Cómo podemos hablar del futuro de este país si no entendemos su pasado, más allá de lo que la historiografía priista/oficial nos entregó envuelta en desdibujados libros de texto durante tantos y tantos años, y en donde aprendimos una versión maniquea de la historia basada siempre en 2 polos absolutos: la de los grandes héroes semideidificados e impolutos, responsables de todas las grandezas de este país, y la de los traidores a la patria que han ardido en laicos infiernos desde que esa versión de la historia fue escrita, responsables de todos los males de nuestra nación.  Con una visión del pasado como la que desafortunadamente el proyecto postrevolucionario nos viene regalando desde hace ya casi un siglo no será jamás posible entendernos realmente ni entender la justa dimensión de los hechos y personas que forjaron esta nación. Es por esta razón que celebro el proyecto Discutamos México, lanzado por el Gobierno Federal a través de la Secretaría de Educación Pública (SEP) con motivo de la celebración del bicentenario del inicio de la guerra de Independencia y el centenario del inicio de la Revolución, pues tiene como objetivo el revalorar la historia de nuestro país, para lo cual  cuenta calificados especialistas quienes se adentran en el análisis profundo e imparcial de los diferentes capítulos de la historia de México, lo que definitivamente representa para todos los mexicanos una oportunidad de revisar y de volver a aprender, es decir, de revisarnos y de re-aprendernos como individuos y como pueblo mexicano.

Seguro estoy que de esta experiencia se desprenderán aprendizajes invaluables los que sin duda nos permitirán también darle una nueva interpretación al presente y por ende al futuro que esta gran nación nos urge a todos a construir de la mejor manera posible. Discutamos pues, México.

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Alianza política = matrimonio por conveniencia

22/01/2010

Si durante períodos que podríamos llamar “no electorales” vemos a la clase política mexicana protagonizar reprobables desfiguros, dignos del más terrorífico cuento de Edgar Allan Poe,  los períodos propiamente “electorales” son escenario de aún más lamentables incongruencias. Es innegable también que la política en este país oscila entre estos dos períodos, más claramente marcados por la elección presidencial, y que en un momento como este, a saber la segunda mitad del sexenio presidencial actual, enmarcan el  inicio de una carrera que por lo general nos deja a los ciudadanos con un cúmulo de innumerables sinsabores, lo que se prolonga hasta la próxima elección.

Y es precisamente en este marco en el que la clase política empieza a caer en inmensas incongruencias nuevamente, como lo han dejado ver las notas periodísticas acerca de las posibles alianzas entre partidos cuyos proyectos,  y más aún, sus posiciones de los últimos años, han sido totalmente irreconciliables.  No podemos negar que una exigencia de la ciudadanía hacia la clase política es que ésta debe ser capaz de generar acuerdos que permitan el avance del país, sin embargo en el caso de las alianzas partidistas que se están planteando, esta necesaria razón está totalmente ausente. El motivo de las mismas no es el acuerdo y la construcción democrática sino sólamente la prosaica estrategia electoral con el único fin de ganar una elección, cual matrimonio por conveniencia que no puede tener como final más que un inminente divorcio, tan pronto el objetivo inmediato se cumpla (o no).

El problema radica en la ausencia de congruencia de nuestros políticos pues la construcción democrática  debería estar basada a mi entender enteramente en acciones congruentes, de otra manera el quehacer político se reduce a un mero asunto de business, y perdonen el anglicismo, pero no hay palabra que lo exprese mejor (“trueque” incluso se oye bonito).

Como ciudadano expreso mi total rechazo a esta falta de congruencia de los partidos políticos mexicanos que plantean juegos tan perversos como éste,  a las vez que les exijo generar los mecanismos que permitan crear acuerdos para la construcción de este país y para la solución de sus problemas más urgentes.

foto: humbertoadriano

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¿Cómo traer un poco de Copenague a nuestra ciudad?

18/12/2009

Copenague es el centro de la atención mundial por estos días. Todas las miradas están puestas en aquella ciudad de Dinamarca pues reúne a los líderes mundiales en cuyas manos se supone están los esperados acuerdos que podrían generar acciones en cada  uno de los países que los suscriban, con el objetivo de disminuir los impactos al medio que son generados por la actividad humana. Habemos muchos que esperamos que todos los países puedan ponerse de acuerdo en líneas de acción específicas, como punto de inicio, pero que también esperamos que estos acuerdos fomenten nuevas formas de desarrollo para los pueblos, en donde uno de los ejes centrales sea el cuidado del medio.

Sin embargo creo que, además de este tipo de acuerdos que son evidentemente necesarios, ya que podrían generar, entre otras cosas, compromisos de la comunidad internacional en términos de inversión y desarrollo de nuevas y más limpias tecnologías, también es necesario que desde el seno de la sociedad seamos los ciudadanos quienes impulsemos cambios culturales, basados en la educación y la información, sin los cuales no habrá acuerdo internacional suficiente para asegurar el éxito de cualesquiera que sean las medidas globales que se pretendan impulsar.

Quien crea que son otros quienes tienen que empezar a cambiar su accionar cotidiano con respecto al medio, está equivocado. Quien crea que éste es un asunto solamente de los líderes globales, también está equivocado. Organizados como sociedad podemos hacer mucho. En nuestro propio ámbito podemos gestionar con nuestras autoridades locales, ya sean autoridades municipales o de distrito, acciones que nos permitan transformar nuestro medio inmediato. Por ejemplo: implementación de sistemas urbanos más limpios, como podría ser, la recolección de basura separada para asegurar su reciclado o su adecuado confinamiento; fomento de sistemas de transporte público eficiente que incentiven un menor uso del automóvil, programas de difusión de una cultura de respeto al medio, que fomente acciones desde nuestros mismos hogares (ahorro y optimización de energías, uso racional del agua, etc.). Aunque acciones como estas están siendo ya impulsadas en nuestro país, falta mucho todavía para que  todos los ciudadanos tengamos plena conciencia de nuestra propia responsabilidad en el cuidado del medio. Espero que no tenga que pasar mucho tiempo para que todos estemos convencidos de que podemos traernos algo de Copenague a nuestras casas, a nuestras escuelas, a nuestros pueblos y ciudades, y no me refiero a un souvenir del Nationalmuseet ni a una postal de Tivoli Gardens.

foto: humbertoadriano

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Reforma política, un posible buen comienzo.

17/12/2009

El martes pasado presentó el presidente de México, Felipe Calderón, al Senado, una iniciativa de reforma política, la cual está compuesta por 10 propuestas que en sus palabras dotarían de mayor poder a la ciudadanía para determinar el destino de la vida pública y así fortalecer la democracia mexicana.

Se podrá estar a favor o en contra de alguna de las propuestas que conforman la iniciativa, pero de entrada creo que es celebrable el hecho de que desde el poder Ejecutivo se esté generando una iniciativa de esta naturaleza. Mi percepción general de la misma es que sí podría permitir iniciar una transformación de las reglas que rigen hoy el juego político, el cual está viviendo actualmente un enorme desequilibrio, en donde el Poder Legislativo tiene enteramente el sartén por el mango, esto después de venir de un régimen también desequilibrado en donde por décadas el Presidente de la República ostentaba en su persona el poder absoluto en el país. Desafortunadamente ninguna de estas dos fórmulas puede ser mejor que la otra ya que no están basadas en un respeto recíproco y una equidad del poder, lo que evidentemente debería ser el principio rector de la relación republicana entre poderes.

De entre las propuestas que conforman la iniciativa, las que considero en mi opinión que podrían ser de mayor transcendencia son las siguientes:

a) Permitir la elección consecutiva (por no llamarla reelección, palabra vedada durante los últimos 100 años en este país) de Alcaldes, Regidores, Jefes delegacionales, tanto en los Estados como en los Municipios, así como también de los Diputados Federales. Esto probablemente podría servir como un incentivo a quienes ostenten estos cargos para hacer un mejor trabajo, pues de lo contrario perderían de facto la oportunidad ante la ciudadanía de ser electos nuevamente. Lo que falta a esta propuesta es la creación de un sistema objetivo de la evaluación del desempeño del servidor público, que dote a los ciudadanos con parámetros claros y duros sobre los resultados obtenidos, y así permita les permita contar con información en la cual basar su decisión de voto, a la vez  que ésta esté acotada en la medida de lo posible por la objetividad y no por el marketing político que cada elección tenemos que sufrir.

b) Reducir el número de integrantes del Congreso, en la Cámara de Diputados y de Senadores. La propuesta sería irreprochable si definiera la eliminación de los diputados de representación proporcional, los cuales no representan a ciudadano alguno, y por el contrario representan palancas políticas de los partidos dentro de ambas Cámaras del Congreso que no sirven más que a los intereses de los mismos partidos. Sin embargo, el punto positivo de la propuesta es que permitiría disminuir el costo de operación delas Cámras, que evidentemente pagamos los ciudadanos con nuestros impuestos.

c) Incorporar la figura de la Iniciativa Ciudadana y de las candidaturas independientes. Estas dos propuestas constituirían en mi opinión un cambio medular en el sistema político mexicano, ya que permitirían al ciudadano de a pie, tanto generar iniciativas que potencialmente pudieran también convertirse en mejoras a nuestro marco legal, como a presentarse como candidatos en una elección, sin tener que pasar por el escrutinio de partido político alguno, sino sólo de la ciudadanía en su conjunto. Además, podría también ser una manera de equilibrar el desmedido poder que reside en los partidos políticos, pues no tendrían más el monopolio absoluto del poder político que hoy ostentan.

d) Adoptar un sistema de elección por mayoría absoluta, con segunda vuelta para la elección de Presidente de la República. Desconozco las bondades de sistemas electorales de esta naturaleza, aunque entiendo que son ampliamente utilizados en muchos países de nuestro continente. Creo que este sistema podría servir para dar, de alguna manera, mayor legitimidad a quien saliera triunfador de una contienda de esta naturaleza, pero me preocupan dos cosas: su costo y que, como vimos en 2006, serviría para dos cosas si uno de los candidatos decide no respetar las reglas del juego.

Creo que bien implementadas, estas medidas sí podrían dotarnos a los ciudadanos de un mayor poder de gestión, así como de permitir que haya una mejor y más equilibrada convivencia entre los actores político, factor tan necesario para que la toma de decisiones que sean trascendentes para el país sean abordadas siempre en un marco de respeto, pero también de celeridad. Por lo tanto deberemos involucrarnos como sociedad a emitir nuestras opiniones con el afán de que esta iniciativa se nutra y crezca. Y por la misma razón, deberemos exigir a los actores políticos a dejar de lado la mezquindad que les caracteriza cuando hay que discutir cosas de fondo, de manera que sea revisada con responsabilidad y también con responsabilidad, sea transformada en nuevas reglas de convivencia y accionar políticos.

"Juego"    foto: humbertoadriano

"Juego" Foto: humbertoadriano

*Nota poserior a esta publicación: agregro aquí el resultado de la encuesta realizada por El Universal sobre la necesidad de una reforma política. El resultado es contundente, 9 de cada 10 mexicanos piensa que una reforma política es necesaria, aunque también reveló el amplio desconocimiento que existe entre la población de las propuestas específicas hechas por el Ejecutivo.

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Sobre los garantes de los Derechos Humanos en México

09/12/2009

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos es por decreto el organismo responsable de la protección y defensa de los Derechos Humanos en México.  Cuenta incluso legalmente con autonomía de gestión y de presupuesto (poco más de 989 millones de pesos para 2010), para asegurar la protección, observación, promoción, estudio y divulgación de los Derechos Humanos en nuestro país, tal y como se prevee en el orden jurídico mexicano. Esto a través de acciones tales como:

1) Recibir quejas de presuntas violaciones a Derechos Humanos,

2) Conocer e investigar presuntas violaciones a Derechos Humanos,

3) Formular recomendaciones ante las autoridades respectivas,

4) Procurar la conciliación entre los quejosos y las autoridades señaladas como responsables,

5) Formular programas para impulsar el cumplimiento de tratados internacionales en la materia,

6) Elaborar y ejecutar programas preventivos en materia de Derechos Humanos.

Dicho lo anterior, algunas preguntas posibles son: ¿cómo se ha desempeñado la CNDH desde su creación?, ¿ha sido capaz de cumplir con sus directrices de manera efectiva y expedita?, ¿es realmente la CNDH garante de los Derechos Humanos en México?

Resulta que la organización Human Rights Watch se dio el año pasado a la tarea de hacer un análisis profundo sobre éstas y otras cuestiones relacionadas con el desempeño de la CNDH. Desafortunadamente el balance de este análisis no fue del todo positivo, lo que debería representar un motivo de preocupación para la sociedad mexicana en su conjunto. La versión completa del reporte se encuentra aquí, aunque yo destaco algunos puntos que llaman más mi atención. El reporte explica que la CNDH no está cumpliendo al máximo su mandato, y no por falta de recursos (sólo en 2007 más de US$73 millones y más de 1000 empleados), sino por sus propias políticas y prácticas, sobre todo porque no impulsa a las instituciones del Estado a reparar los abusos que ha documentado, no realiza la gestión necesaria ante las instancias políticas para prevenir futuros abusos, no se opone cuando las leyes del país o las prácticas de las instituciones contravienen los acuerdos  internacionales que en materia de Derechos Humanos ha suscrito México, además de que no está articulada con otros organismos que también están preocupados y ocupados dentro del país en la defensa de Derechos Humanos. En pocas palabras describe a la CNDH como un órgano que describe y documenta las violaciones a los Derechos Humanos, pero hasta ahí.

Después del detallado análisis que se presenta, se hacen una serie de recomendaciones con la idea de impulsar que la CNDH pase de un papel pasivo y por ende incompleto, a un papel proactivo, el cual asegure que puedan cumplirse de manera cabal los objetivos para los cuales fue creada. Entonces aquí caben otras preguntas, ¿está tomando la CNDH un curso de acción que incluya las extensas y fundamentadas recomendaciones hechas por Human Rights Watch?, ¿servirá el reciente cambio de timón en la CNDH para conferirle el poder de ejecución y efectividad requeridos por la sociedad mexicana?, ¿estamos los ciudadanos gestionando y exigiendo una transformación dentro de este organismo?, ¿y la clase política? Porque es un hecho que una CNDH que se erija solamente como denunciante y no como garante de los Derechos Humanos en este país no sirve para dos cosas.

foto: humbertoadriano

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La gestión de los ciudadanos de a pie

29/11/2009

En últimas fechas se ha hecho incapié en diversos medios de comunicación del país que los problemas nacionales han llegado a un punto tal que para su solución no son ya suficientes las instituciones existentes, debido en gran parte a que quienes consideramos ser los actores principales en la toma de decisiones que dan rumbo a este país, es decir, la clase política, han demostrado con creces su total incapacidad de generar acuerdos y de tomar decisiones que beneficien a la mayoría de quienes habitamos este país y no sólo a sus pequeños grupos de poder. El desencanto ciudadano hacia la clase política raya en el extremo, al punto que desconfiamos de manera total de cualquier tipo de decisión tomada desde las diversas instancias del poder, sea ya en el poder ejecutivo, en el legislativo, en la suprema corte de justicia y no se diga si son tomadas al seno de los partidos políticos.

No hace falta tener una empresa de encuestas para darse cuenta de la magnitud de este desencanto y desconfianza ciudadanas, que son documentadas todos los días. Sin embargo creo que gran parte del problema que vivimos es generado por la falta de gestión de los ciudadanos de a pie ante los problemas que directa o indirectamente nos afectan. Estamos acostumbrados por desgracia a que alguien más tome las decisiones que requiere el país y creemos que el depositar nuestros votos en las urnas correspondientes cada 6 años nos da per se el derecho de exigir que el país deshaga todos sus nudos por arte de la acción de los llamados políticos de carrera. Sin duda esto es un error que ha generado décadas de inacción ciudadana, la cual ha generado costos inconmensurables que cargamos hoy los mismos ciudadanos y que cargarán las generaciones futuras.  Todavía no caemos en cuenta de que la evolución de este país no llegará  jamás si creemos que el curso de la necesaria acción se mueva bajo el cómodo y dañino código del laiser faire.

Sin duda el ingrediente faltante en el binomio problemas nacionales, soluciones políticas se llama gestión ciudadana. Sin este necesario ingrediente no habrá acuerdo político, ni institución, ni poder capaz de generar los cambios que la sociedad mexicana requiere hoy.

Ciudadanos en la Plaza de los Fundadores
el 30 de Agosto de 2008 durante la Marcha por la Seguridad.
foto: humbertoadriano

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