Educando a Elba Esther

(This entrance in English here)

Esta semana a Elba Esther Gordillo, lideresa del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), le dieron una lección que no debería olvidar nunca. Pero es una lección que la sociedad mexicana debería igualmente escuchar y asimilar con toda atención pues describe fielmente el estado que guarda el sistema educativo en México.

La lección de la que hablo la dio el relator especial sobre el Derecho a la Educación de la ONU, Vernor Muñoz Villalobos, cuando hizo una seria crítica sobre el papel de la lideresa en relación al avance del sector educativo mexicano. El relator hizo una visita a nuestro país después de la cual concluyó que el sistema educativo mexicano está en un estado deplorable, a la vez que afirmó que éste se encuentra claramente subyugado al poder de la maestra Gordillo. Definió la relación entre el sindicato y la Secretaría de Educación Pública como “atípica”, pues las políticas públicas que deberían ser dictadas y lideradas por la secretaría, se encuentran en realidad subordinadas al sindicato y a su lideresa. Para muchos nada nuevo: no existe un liderazgo en el sector educativo que resulte tan nocivo como el de Elba Esther Gordillo.

Pero veamos algunos datos duros: México es el país con el peor nivel académico de los 30 países agrupados en la OCDE, por debajo de países como Turquía que inclusive tuvieron un gasto por estudiante menor al erogado en México. El estudio PISA realizado en 2006 por esta organización detalla que la calificación obtenida por México equivale a una diferencia de 4 años de formación educativa comparada con Finlandia, el país que obtuvo la puntuación más alta en la misma prueba.

Hay voces que dicen que Elba Esther debería renunciar. Tal vez tengan razón, aunque dudo que esto cambiara mucho las cosas. Más bien creo que mientras el gobierno federal no modifique la relación que tiene con el sindicato, mientras no existan leyes que obliguen al SNTE a dar cuentas claras sobre los recursos que año tras año pagamos los contribuyentes y que van a parar a sus nutridas arcas, mientras no exista un plan transexenal para frenar y revertir el deterioro de la calidad educativa, el cual no esté hecho a modo del sindicato y del partido en el poder sino de las necesidades educativas de la sociedad mexicana, seguiremos entonces robándole a nuestros niños y jóvenes las oportunidades de desarrollo que deberíamos proporcionarles, pues es claro y cierto que éste ni ningún otro país podrá jamás desarrollarse si no es capaz de educar a los suyos.

Y lo que no abona al desarrollo de una sociedad se convierte entonces en obstáculo y actúa en contra de ésta, matándola de alguna manera, ¿o acaso hay quien piensa que problemas como la profunda descomposición social que se vive en lugares como Ciudad Juárez están desligados del problema educativo?, ¿no es a través de la educación que tenemos la oportunidad de formar a nuestros niños y jóvenes no sólo técnicamente sino a un nivel profundo de valores éticos, morales y sociales?, ¿qué esperar de una sociedad que no enfrenta sus problemas de rezago educativo primero de manera verdaderamente autocrítica y segundo de manera consecuente a sus necesidades reales?

Por eso con el mayor dejo de sarcasmo digo que en lugar de pedir renuncias lo que necesitamos es reeducar a Elba Esther Gordillo y al SNTE, pues es seguro que en su momento confundieron la asignatura de Civismo, la cual nos han mostrado con creces que reprueban, con la de Cinismo, asignatura en la que sin duda sacan la más alta nota.

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2 comentarios to “Educando a Elba Esther”

  1. Vigotski Says:

    ¿Algo mejor qué hacer?
    Carta a Girlberto Guevara Niebla y SU Coalición por la Educación A.C.

    No encuentro nada, absolutamente nada, de constructivo en su intención como asociación civil a favor de la educación en México. Igualmente, no encuentro nada nuevo. Considero que las exigencias que pretenden hacer suyas en exclusividad, pues intentan aparentar que nadie enarbola dichas exigencias y nadie escucha si no es a través suyo, son del todo ridículas. No representan más que un intento por sobresalir entre los tantos y tantos discursos populistas y tirados desde la misma hegemonía.
    Usted ha hablado reiteradamente acerca del SNTE como si se tratara de alguna banda delictiva o, peor aún, como si fuese uno de los tantos cárteles que tanto laceran la paz en nuestro país. ¿De verdad cree usted que el SNTE es tan perverso y malo como para movilizar a toda una nación en su contra? Yo no lo creo así, estoy seguro que no es.
    ¿Sabe usted qué es el SNTE? Sé que sí lo sabe. El SNTE es una organización sindical (remítase a la legislación laboral vigente y a los archivos históricos sobre el tema en nuestro país) conformada por miles y miles de personas que prestan sus servicios a la educación de este país. No me refiero al servicio prestado en relación obrero-patrón : trabajador-SEP. Me estoy refiriendo a la relación histórica que los maestros y las maestras de México hemos tenido con la sociedad, en particular y de una manera muy especial con los que menos tienen y con los más vulnerables.
    Esa relación histórica no inicia recientemente, claro está que no. Sus orígenes datan de mucho antes que usted y yo naciéramos. Tienen su cuna en el pensamiento liberal de muchas mexicanas y muchos mexicanos que, sumidos en la opresión constante y en el maltrato social, decidieron hacer frente a los problemas de manera pacífica y entregada. Los maestros y las maestras estaban allí, dando todo de sí por aquella comunidad campesina o aquel rincón indígena de nuestro país que sólo era visto cuando de procesos electorales se trataba.
    El maestro mexicano decide, por voluntad propia, organizarse. Tal asunto no es una ocurrencia, tiene su fundamento en la misma legislación laboral de nuestro país (nuevamente, remítase a ella). Como toda organización sindical, la existencia de liderazgos es común y, en las más de las ocasiones, necesaria para asegurar la permanencia de los ideales que se persiguen. Así, al interior del SNTE ha habido diferencias pequeñas y grandes, altibajos y, por qué no decirlo, hasta intentos por fraccionar desde el interior a la organización.
    Sin embargo, estas diferencias y estos altibajos nos han mantenido, sostenido en una lucha constante por la mejora de la educación en México, ¿no lo cree?
    Me pregunto ¿por qué cuando fue Subsecretario de Educación Básicia (1992-1993) no levantó su voz como lo hace ahora y “alarmó” a la sociedad como lo hace ahora con su coalición? Perdón, claro, es que no tuvo mucho tiempo para hacerlo. Así es, que pena, pues duró sólo un año en el cargo ¿Fue acaso porque no le agradó la política educativa o porque no dio el ancho requerido como para ocupar dicho cargo? No le sé, usted dígamelo.
    En ese periodo se dieron los cambios más importantes al interior del SNTE, en cuanto a reforma educativa. Tal es el caso de la propuesta por parte del SNTE del Acuerdo para la Modernización de la Educación Básica en marzo de 1992. Seguro estoy que sabe a ciencia cierta cómo estuvieron las cosas en ese momento, pues su cargo le permitió estar tan cerca de tal evento que bien pudo, y creo que así lo hizo, aportar para mejorar el contenido del ANMEB.
    Sólo para recordar un poco más. Siendo usted asesor del entonces Secretario de Educación Miguel Limón Rojas (1995-2000) por cinco años, cómo no se le ocurrió hacer los planteamientos necesarios para mejorar nuestra educación. En ese entonces usted tenía la puerta abierta con quien establece, según la ley educativa, las directrices por las que marcha la educación en nuestro país. Pero deberá acordarse muy bien que por esas fechas tuvo lugar, desde el interior del SNTE claro, la movilización de padres y maestros más importante que ha habido. Dicha movilización se dio en los mejores escenarios: las escuelas, bajo la dirección del mismo SNTE y de autoridades educativas de todo el país.
    También, deberá recordar muy bien, que a partir de entonces, el SNTE configuró una nueva estrategia para mejorar la calidad educativa en México. ¡Eso es! Claro, lo recordó, la Alianza por la Calidad de la Educación. Así es, la mejor propuesta hasta ahora y nacida desde el SNTE.
    Vale la pena seguir un poco. ¿Recuerda además que hace unas cuantas semanas la OCDE presentó los quince aspectos (o recomendaciones) que, según dicha organización, requieren de atención y mejora para avanzar en el tema de calidad y mejorar la educación en México? Bien, pues figúrese usted que el SNTE definió y plasmó con puntualidad cada uno de esos puntos en el Acuerdo de la Alianza por la Calidad de la Educación. Así es. Remítase al documento de la ACE para que ahonde más sobre el tema.
    Ah, que Don Gilberto, usted siempre tan ocurrente. Pero qué le vamos a hacer, de algo tiene que vivir. Oiga, ¿me puede explicar cómo está eso de las “donaciones” para la causa que solicita desde su portal? Sí, el de http://www.porlaeducacion.com.mx . ¿No cree usted que debería estar regulada la aportación de ese tipo? ¿Qué no se supone que dicha asociación está integrada por eximios representantes de la sociedad y reconocidas personalidades que lustran nuestro país con investigaciones y tantas y tantas cosas? Pues bueno, sería sano que dieran algo a su asociación. ¿Por qué no lo hacen?
    Ups, creo que me exasperé un poquitín.
    Déjeme usted retomar el asunto Don Gilberto. Y ya entrando al grano. Lo que usted y su asociación pretenden está dirigido no al SNTE, claro que no, sino al liderazgo de la Maestra Elba Esther Gordillo. Sea claro don Gilberto.
    Pero de qué sirve quitar un liderazgo que, según usted, manipula el sistema educativo, para colocar otro que lo siga haciendo, como es su propuesta. No tiene sentido.
    Mire Don Gilberto, el SNTE bajo el liderazgo de la Maestra Elba Esther Gordillo, es hoy por hoy una organización fuerte. Y lo es, porque miles de maestros creemos y queremos que así sea. Usted sólo tiene el punto de vista de algunos que, estoy seguro, ni conoce pero bien le ha informado la Maestra Loyo acerca de su existencia. Son una especie de maestros que no están en las escuelas porque están siempre en marchas. Esos no son el SNTE, son una parte del SNTE pero no son la organización. En el SNTE, señor Guevara, existen muchos maestros y muchas maestras que dan día a día su trabajo, su esfuerzo, sus capacidades, para sostener ese derecho fundamental del ser humano vigente: la educación.
    Por último, y porque esta es solo una carta, quiero recomendarle un libro para su mejor y mayor información: La construcción de un proyecto sindical. Léalo si quiere entender mejor el pensamiento de nuestra organización y de lo que se trata. Lo que queremos y buscamos. Si usted está empeñado en hacer quedar mal a todos los maestros y maestras de México, yo me empeño, desde este momento, por hacer quedar mal cada crítica suya y elevar el espíritu e imagen de cada maestra y maestro de nuestro país. Merecemos algo mejor que sólo críticas infundadas y que nos tomen como rehenes políticos. Ya basta mi estimado Gilberto de querer llevar agua a su molino cada vez que la administración pública está a punto de cambiar. Si lo que quiere es tener un lugar en la SEP pues hable directo con Lujambio, seguro que por eximio pensamiento ultraconservador le darían un “huesito”
    Hasta la vista.

    • humbertoadriano Says:

      Gracias por su comentario. Difiero en lo personal en más de uno de los argumentos que presenta en la carta que dirige a Gilberto Guevara a quien no tengo el gusto de conocer. Sin embargo, se podría argumentar y contraargumentar infinitamente, pero para qué ir más lejos, los resultados del sistema que algunos todavía defienden están a la vista de todos: tenemos un sistema educativo que no es capaz de formar a una sociedad para que sea la calidad de su educación la base para su desarrollo. Por el contrario, los resultados que a través de organismos internacionales (como la OCDE) tenemos del nivel de calidad de nuestros educandos, señalan claramente un deterioro continuo y profundo en la tarea educativa en este país, lo que es poco menos que aceptable. Cambios se requieren, es un hecho, y por ser la educación una responsabilidad de toda la sociedad yo considero que las soluciones sólo podrán venir de la sociedad en conjunto, no de un sindicato, no de una líder sindical, tampoco de una secretaría. No nos engañemos por favor, que de tanto hacerlo hay todavía muchos que creen que las cosas deberían quedarse como están, con toda la vehemencia incluida.

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