Sobre los derechos del individuo y la unión homosexual

Si hay algo que toda sociedad debería perseguir con toda su energía es la igualdad de derechos de los individuos que le conforman. En mi opinión este concepto no debería bajo ninguna circunstancia aceptar distingo ni acepción alguna, mucho menos cuando éstas son fincadas en las diferencias que se desprenden de las características individuales de quien debería ejercer tal o cual derecho. Es precisamente el reconocimiento del individuo como unidad indivisible lo que sirve de base para cualquier sociedad, y esto forzosamente pasa por el reconocimiento de sus particularidades y características propias: a fin de cuentas un individuo no sería tal si no tuviera sus propios rasgos y diferencias. Ergo, todo individuo, con sus singularidades  y características, tiene los mismos derechos que cualquier otro.

Pero la realidad dicta premisas muy distintas a la anterior, y tenemos entonces que existen diferencias en los marcos legales que nos rigen entre los derechos que son conferidos a los individuos, según las características de los mismos. Esto no puede más que plantear un problema de desigualdad, no importa por dónde se le quiera ver, por lo que en mi opinión, y siguiendo la idea expuesta al principio, toda sociedad debería buscar desterrar cualquier código o práctica que promueva y aliente la falta de igualdad.

Si la discusión sobre la singularidad de los individuos no debiera de ser jamás condicionante sobre los derechos a los que éstos deberían tener acceso, es entonces un avance en la construcción de los derechos individuales y sociales la legalización de las uniones homosexuales que se llevó a cabo el día de ayer en la Ciudad de México.

Uno de los argumentos en contra que más se ha difundido es el que refiere que otorgar derechos de esta naturaleza a las parejas homosexuales constituye un ataque a la base de la sociedad, entendida ésta como la familia. Sin embargo yo difiero de este argumento ya que desde mi perspectiva la base de la sociedad es el individuo, y por lo tanto sus derechos no deberían de ser coartados bajo ninguna circunstancia.

En fin, posiciones respecto a este tema habrán muchas, incluidas aquellas que serán diametralmente opuestas. Discutamos pues.

*Nota posterior a esta publicación: dejo aquí la liga de la encuesta realizada en Enero de este año por María de las Heras sobre la unión homosexual.

foto: humbertoadriano

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