Turandot, la favorita

Sin duda Turandot es una de mis óperas favoritas. La belleza de sus arias y la fuerza de su trama siempre me han movido.
Turandot fue la última ópera compuesta por Giacomo Puccini, la cual dejó inconclusa a su muerte, y fue completada por encargo del teatro Alla Scala de Milán al músico y compositor Franco Alfano, y estrenada en el mismo teatro en el año 1926.

Esta ópera, que por muchos años fuera prohibida en China por ser considerada ofensiva para ese pueblo, y sólo interpreatada hasta finales de los años 90′ en ese país, narra la historia de la hermosa y cruel princesa china Turandot quien condenaba a aquellos que pretendieran desposarla a develar 3 enigmas propuestos por ella, y que en caso de no ser capaces de lograrlo, a ser ejecutados por Pu-Tin-Pao, el verdugo real.
Calaf, príncipe tártaro, hijo del destronado Rey Timur, atraído por la infinita belleza de Turandot decide afrontar la prueba al momento de gritar el nombre de Turandot 3 veces y de hacer sonar el gong (al final del aria “Non piangere Liu”), y quien al ser sometido a tan difícil prueba es capaz de develar los 3 misterios, sólo conocidos por Turandot y por los sabios del reino, y así ganarse el derecho a desposarla.
Al darse cuenta el príncipe Calaf que Turandot ha pedido a su padre, el emperador Altoum, que no permita que sea desposada por él, considerado un extranjero de quien Turandot no conoce el nombre, le lanza ahora a ella una prueba también: si antes del amanecer del día siguiente Turandot es capaz de adivinar su nombre, él gustosamente y probando su infinito amor por ella, ofrecerá su vida al verdugo, de lo contrario, la desposará.
Turandot ordena a todo el pueblo chino a no dormir durante esa noche, obligándoles a descubrir el nombre del extranjero so pena de grandes castigos (Nessun dorma). Es durante esa misma noche que Timur, padre de Calaf, y su esclava Liu, son apresados por la guardia real para ser torturados con el fin de conocer el nombre del príncipe, pero es la humilde Liu, quien en un acto de amor supremo por Calaf, a quien ama secretamente, se inmola jurando ser la única que conoce el verdadero nombre del príncipe extrajero.
Turbado por el hecho, y ya poco antes del amancer, Calaf reclama a la princesa Turandot su crueldad, y al final le confiesa su amor, al igual que su nombre (Io son Kalaf, figlio di Timur). Amanece al fin.
Ya en el palacio, el emperador cuestiona a Turandot el nombre del príncipe extranjero, a lo cual ella responde que el nombre del príncipe es…Amor.

Incluyo aquí tres arias que a mi parecer son extremadamente hermosas y que quisiera compartirles. Las tres son tomadas de la maravillosa versión que dirigieran musicalmente James Levin y escénicamente Franco Zefirelli en el Metropolitan Opera House de Nueva York en 1988. De las versiones que conozco es sin duda la que más me gusta.

La primer aria que les comparto es, “Non piangere Liu” (no llores Liu). En ella el príncipe Calaf pide a Liu que cuide de su padre ya ciego, el destronado rey Timur, pues él ha decidido tomar las 3 pruebas para ganar el amor de Turandot. El aria termina cuando Calaf golpea 3 veces el gong y es apresado por la guardia real hasta el momento de tomar las pruebas ante la princesa. Esta aria es precedida por otra en la cual Liu trata de hacer desistir al príncipe de tan arriesgada empresa (“Signore ascolta…”).





La segunda aria que les comparto es, indudablemente, “Nessun dorma” (Nadie duerma). En esta aria Calaf habla del desafío que ha lanzado a la princesa Turandot y anticipa su victoria cuando amanezca (“All’alba vincero”).




En el aria “Straniero, ascolta” (Extranjero, escucha), Turandot lanza sus tres enigmas al príncipe Calaf, quien los descifra: el primero: la esperanza, el segundo: la sangre, el tercero: Turandot.



Por último, el aria “O sole! Vita! Eternita” (Oh sol, vida, eternidad), que es el final del 3er Acto y de esta ópera, en donde la multitud aclama a los príncipes quienes se han declarado su amor infinito.



Si tiene oportunidad, escuchen la ópera completa y entenderán por qué es ésta, desde mi muy humilde perspectiva, la obra cumbre de Giacomo Puccini, y una de mis favoritas.
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2 comentarios to “Turandot, la favorita”

  1. Leonor Says:

    “¿Qué es lo que quema como el hielo, y cuanto más frío es, más quema?”.Turandot.Sin duda, un obra magistral.Por un capricho romántico, aún escucho esta ópera en el tocadiscos que me dejó mi padre. Tomo el vinilo, soplo la aguja y me entrego a Turandot.Sigo leyendo tu blog…

  2. humbertoadriano Says:

    Nunca he tenido la fortuna escuchar esta ópera en uno de esos antiguos tocadiscos, pero imagino que ha de ser maravilloso, sobre todo por ese carácter que el “gis” creado por la aguja sobre el disco le daba a las grabaciones en disco de vinil. Muchas gracias por tu comentario.

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